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Como pode perxudicar a falta de autoridade dos pais nos rapaces

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com

A menudos solemos encontrarnos con comportamientos de padres que, aunque en apariencia, deseen cuidar y proteger a sus hijos, en realidad con esta actitud solo les están perjudicando.Uno de estos ejemplos es la falta de autoridad de los padres (padres en sentido genérico; nos referimos a padres y madres).
Debido a que décadas atrás la crianza de los niños fue, en muchos casos, marcada por un autoritarismo, muchos padres creen que reproducir tales conductas en los niños, es contraproducente para ellos y, en oposición a esto, les brindan una enseñanza carente de autoridad.

Diferencia entre autoridad de autoritarismo

Vayamos por partes: autoritarismo no es autoridad. La autoridad es la facultad de ordenar o dirigir a otros, en este caso, a los niños. Todo niño precisa de límites ya que ellos no son capaces por sí mismos de medir límites, reconocer riesgo o peligros, entre otras cosas. Autoritarismo es, dicho en pocas palabras, el abuso de autoridad. Esto, claro está, es contraproducente para la crianza de los niños puesto que los niños crecen con miedos y forjan en su psiquis sentimientos de inferioridad. Pero criar a los niños con autoridad es otra cosa y es sumamente necesaria para ellos.

¿Cómo puede perjudicar la falta de autoridad de los padres en los niños?

La falta de autoridad en lo padres puede producir desequilibrio en la constitución psíquica del niño puesto que produce niños con problemas de comportamiento o de conducta, caprichosos y hasta potencialmente niños tiranos.

¿Cómo se observa la falta de autoridad en los padres?

La falta de autoridad en los padres se  evidencia al observar el comportamiento de los niños:

  • Niños caprichosos. Es importante reconocer que los caprichos de los niños son independientes de la edad que esos tengan. La astucia, muchas veces, ayuda a que los niños reconozcan de qué modo sus padres pueden acceder a sus caprichos. Por ejemplo, haciendo un escándalo en público, diciendo frases que pueden herir los sentimientos de los padres como “la mamá de mi amiga le ha comprado este juguete y todas las niñas de la clase lo tienen ¿Por qué eres malo/a y no deseas que yo tenga este juguete también?”. En cada caso (repetimos indistintamente de la edad del niño) es necesario aprender a reconocer cuándo se trata de un pedido y cuando de una manipulación y/o estrategia caprichosa.
  • Niños que gritan, contestan con autoridad o prepotencia. Esto evidencia la falta de autoridad de al menos uno de los padres.
  • Niños sin límites. Son niños que no tienen conciencia de los peligros ya que han crecido en un marco sin autoridad. Los seres humanos somos sujetos sociales.Esto quiere decir que necesitamos irremediablemente de un contexto social para nuestra constitución psíquica. A menudo estos niños crecen sin medir los daños hacia otro ser humano o ser vivo. En consecuencia pueden ser niños muy crueles.
  • Niños egoístas. Todo niño es egoísta y tiene como función apropiarse de todo: “esto es mío” suelen decir casi todo el tiempo. Es la autoridad del padre/madre la que debe irremediablemente poner fin a este comportamiento ya que, de no hacerlo a tiempo, la vida adulta (en forma cruda, muchas veces) hace que los seres humanos comprendan aquello que de niños no han aprendido adecuadamente.


Nenos sen límites = pais sen autoridade

Autoría: Sara Tarrés
 Republicado con autorización de: http://www.mamapsicologainfantil.com/


Lamentablemente todos conocemos casos de niños sin límites. Niños sin límites que al llegar al cole ejercen un poderoso efecto negativo sobre los demás. Niños con caracteres fuertes o sencillamente mal educados. Y cuando digo mal educados lo digo con todo el sentido de mala educación. El exceso de permisividad y la falta de autoridad de algunos padres da lugar a niños sin límites que navegan por el mundo tropezándose con el resto de niños. Esos últimos con padres que intentan educarles, con mayor o menor acierto, en valores tan importantes como el respeto, el compañerismo, la bondad y la amistad.

 Que no debemos delegar la educación de nuestros hijos solo en la escuela se dice y se repite hasta la saciedad. Es en casa donde se educa. Es en casa donde se debe empezar a poner límites y no esperar a que alguien nos llame la atención. Los niños, sencillamente son niños y aprenden por imitación. Hacen lo que ven hacer en casa y en su entorno más cercano. La escuela es también uno de esos entornos cercanos donde niños sin control desestabilizan el grupo, ejerciendo su liderazgo negativo, captando la atención de los demás y distorsionando las actividades diarias. Y está claro que muchos copian esos comportamientos y se los llevan a casa. Es aquí donde debemos decir basta. Familia y escuela debemos trabajar conjuntamente y no hacer la vista gorda ante la agresividad, la humillación y la falta de respeto.
No vale con cerrar los ojos y mirar hacia otro lado. No hay bastante con pensar o decir que son niños en proceso de formación y que las etiquetas son malas. Ciertamente las etiquetas suelen picar y escocer, no nos gustan a nadie y por eso tendemos a cortarlas. Pero las etiquetas nos dan mucha información sobre cómo actuar con el tipo de material con el que estamos trabajando, con los niños y con los padres suele ocurrir lo mismo.
Hay que trabajar el autocontrol como padres pero también hay que inculcarlo a los hijos. Hay saber qué rol ejercemos y cómo lo llevamos a cabo. No basta con vivir con los niños, hay que educarlos para que sepan vivir y convivir.
Niños sin límites, padres sin autoridad
Estos niños sin límites a los que me refiero hoy son la consecuencia directa de la falta de autoridad, de unos padres inmaduros que pretenden ser más amigos de sus hijos que ser padres. Porque ser padres significa guiar, contener, poner límites, decir no, explicar lo que está bien y lo que no. Ser padres significa esforzarse más allá de proporcionarles abrigo, cobijo y alimentación a nuestros hijos. Ser padres significa también asumir el conflicto y no solo divertirse con ellos.
Los niños sin límites son pequeños tiranos, pequeños dictadores que no entienden de respeto hacia los demás. Niños con conductas groseras y violentas. Niños faltones e irrespetuosos. Unos pequeños matones que van de aquí para allá sin importarles absolutamente nada. Niños a los que les faltan muchos nos y probablemente más atención parental.
¿Cómo actuar cuando convives con niños sin límites?
La actuación como padre o madre de un niño que convive con otro sin límites es seguir educando al propio en los valores en los que creéis como familia. Enseñarle a distinguir entre lo que está bien y lo que no, entre lo que se permite y lo que no en casa y fuera de ella.

Si el mal comportamiento del niño sin límite afecta a tu hijo habla con la tutora y exponle claramente la problemática. No es cuestión de buscar culpables más bien de poner soluciones.