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Terrores nocturnos en nenos

Republicado con autorización de: https://www.educapeques.com



Terrores nocturnos: Nuestra hija se ha despertado varias noches  gritando y llorando, y cuando le hablamos parece que no nos atiende, después se queda dormida de nuevo. Estamos alarmados ¿Qué le puede ocurrir?
Lo que su hija ha vivido en esas situaciones es un fenómeno que hemos explicado que se llama “terrores nocturnos”.

¿Qué son los terrores nocturnos?

Cuando dormimos, el sujeto atraviesa diferentes fases dentro del sueño. La mayoría de los sueños (y las pesadillas) se presentan mientras el organismo transita por una fase llamada REM. Por el contrario el terror nocturno no ocurre durante esta etapa, más bien sucede en el paso de una fase del sueño a otra: Fase REM a fase no REM

El terror nocturno se asocia más a una reacción de miedo súbita.

A menudo este terror aparece a las 2 o 3 horas desde que el niño se durmió. Este es el momento preciso en el que su cerebro pasa de una fase profunda del sueño a otra menos profunda.

No se debe confundir pesadillas y terrores nocturnos, a continuación vamos a ver las diferencias entre ellas

Diferencias entre pesadillas y terrores nocturnos

Aunque parecen a simple vista parecidos, hay notables diferencias entre las pesadillas y terrores nocturnos.

  • Intensidad. El terror nocturno es una pesadilla de gran intensidad, los terrores nocturnos son mas angustiosos y espectaculares, con frecuencia los niños se despiertan gritando y llorando, alterando y preocupando de este modo a los adultos presentes. En cambio las pesadillas solo requieren de una cierta comprensión y afecto de sus padres, con frecuencia se quedan dormidos en nuestro regazo o cerca nuestro tras explicarles que “sólo se ha tratado de una pesadilla”.
  • Frecuencia. Los terrores nocturnos suelen, en la mayoría de los casos, presentarse de forma aislada o presentarse de manera recurrente pero desaparecer poco a poco. En cambio las pesadillas se presentan en cualquier momento de nuestra vida, incluso de adolescentes o mayores.
  • Horario. Los terrores nocturnos suelen aparecen al poco de quedarse dormidos, normalmente antes de las 2 de la madrugada, justo en el cambio de fase de sueño (Fase REM)
  •  Por último podemos decir que en los terrores nocturnos el niño es difícil de despertar y calmar, suelen despertarse con taquicardias, bañado en sudor, desorientado y no consigue explicar que es lo que le ha pasado.

Una de las diferencias principales entre pesadillas y terrores nocturnos es que, por la mañana el niño recuerda la pesadilla, mientras que luego de un episodio de terror nocturno el niño no tiene registro alguno de lo ocurrido.


Vamos a centramos en los terrores nocturnos infantiles

Síntomas frecuentes del terror nocturno

Este proceso con frecuencia es pausado y no debemos alterarnos ya que el niño lo suele controlar a la perfección. Pero en otras ocasiones él niño puede sentarse en la cama, gritar, su corazón se acelera, sufre taquicardias,  puede tener comportamientos alterados y acelerados, sudar, etc.

Terrores nocturnos causas

Los terrores nocturnos se producen por una hiperactividad del sistema nervioso central. Afecta sólo a un 6% de los niños.
La edad estadística en donde se han registrado episodios de terror nocturno es entre los 4 y los 12 años. No obstante se han hallado casos en niños de 12 meses.

Frecuentemente se presentan en niños con las siguientes características:
  • Fatiga o cansancio extremo.
  • Niños que han incorporado (por prescripción médica) algún tipo de medicamento nuevo.
  • Niños que se encontraban lejos de su casa o en sitio nuevo al momento de presentar el episodio de terror nocturno.

Con frecuencia los síntomas de este problema desaparecen sin intervención médica a medida que el sistema nervioso va madurando.

¿Cómo actuar frente al terror nocturno?

De todos modos existen algunas recomendaciones que como padres podemos seguir para evitar complicaciones futuras:

  • Durante un episodio de terror nocturno no despiertes a tu hijo. Estén junto a la niña mientras dura el episodio, procurando sobre todo que no se haga daño.
  • Aunque intenten consolarla lo más probable es que no os reconozca y los intentos de tranquilizarla sean en vano. Piensen que en realidad su hija está profundamente dormida.
  • No hagan esfuerzos por despertarla. Si lo hacen romperán un ciclo de sueño y se sentirá muy confusa.
  • Cuando termine el episodio, que puede durar de uno a diez minutos, déjenla dormir tranquilamente.
  • Si los episodios se repiten con cierta frecuencia, procuren que haga una siesta pequeña de una hora como máximo, para que no llegue tan cansada a la hora de dormir y el sueño no sea excesivamente profundo.
  • Intenta reducir el estrés por el que está atravesand0
  • Genera una rutina para él antes de dormir. Léele algún cuento o algo divertido que lo relajes
  • Establece horarios coherentes para que duerma y se levante, es decir, evita que trasnoche demasiado o que se levante muy tarde.
  • Deben tener en cuenta que es un fenómeno benigno, que no le produce ningún daño a su hija y del que no deben preocuparse en principio.


Terrores nocturnos

Republicado con autorización de: http://asenarco.es/



¿Qué son los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos, son trastornos del sueño en los cuales el sujeto se despierta rápidamente de su sueño aterrorizado. Se puede despertar gritando y con frecuencia asustado y confundido. Puede llegar a golpear violentamente los objetos de su alrededor sin ser consciente de su entorno. Puede estar sudando, respirando muy rápido, tener una frecuencia cardiaca rápida y pupilas dilatadas. El episodio suele durar de 10 a 20 minutos y luego volver a dormirse. El suceso ocurre durante la fase de sueño profundo en las primeras horas de la noche. Generalmente no se recuerda ningún sueño. A la mañana siguiente tampoco se recuerda lo ocurrido por la noche.

¿Con qué factores se relaciona?

Las causas más habituales con las que se relacionan los terrores son:

Antecedentes de este problema en la familia; La tendencia a padecerlo puede heredarse, el 80% de los niños con terrores tiene algún familiar con este problema.
Desarrollo inmaduro del cerebro; Los terrores nocturnos pueden reflejar etapas del desarrollo en el que el cerebro aún es inmaduro y por eso el niño tiene dificultad para salir completamente del sueño muy profundo o despertarse, produciendo un despertar incompleto.
La fiebre y ciertos medicamentos; Tanto la fiebre como los medicamentos pueden aumentar las fases de sueño profundo haciéndolas aún más profundas lo que puede ayudar a que puedan aparecer terrores nocturnos.
La falta de sueño o tener horarios de sueño irregulares, puede provocar que las fases de sueño profundo sean aún más profundas y de nuevo pueden ayudar a que aparezcan terrores.

¿Cuándo es más frecuente?

Los terrores nocturnos son muy frecuentes en la infancia. Se calcula que un 40% de las personas han tenido en su infancia algún episodio, pero pocas los siguen sufriendo en la edad adulta.
La inmensa mayoría de las veces se da en niños sanos alcanzando su mayor frecuencia a los 11 años, no nos debe preocupar puesto que desaparece a medida que el niño crece en torno a los 12- 15 años. Sin embargo, cuando éstos aparecen en la edad adulta es más preocupante. El hecho de sufrir terrores nocturnos en edad adulta, puede estar relacionado con problemas emocionales como la ansiedad, depresión u otros problemas de personalidad.

¿Cuando es importante pedir ayuda profesional?

Cuando el problema existe desde hace mucho tiempo o bien ocurre tan a menudo que está perturbando el buen descanso, provocando un malestar importante, deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. (Cansancio, vergüenza…)
El inicio de los terrores nocturnos se produce después de los 11 años.
Los terrores aparecen en un momento de mucha tensión o por problemas emocionales.

¿Qué consecuencias tiene el sufrir terrores nocturnos?

Si el niño se despierta de noche porque ha tenido una pesadilla puede resultarle difícil volver a dormirse, lo que altera su descanso nocturno.
Somnolencia diurna. Las consecuencias de dormir mal por la noche es la somnolencia por el día. La persona se puede encontrar por el día cansada, con falta de concentración… pudiéndole afectar al rendimiento de la actividad diaria. En los niños en el ámbito escolar. En los adultos en el ámbito laboral.


Consejos para manejar los terrores nocturnos…

Lo más importante para los padres y personas que viven acompañados de este trastorno, es conocer el problema. Debes conocer qué son los terrores nocturnos. Cómo prevenirlos. Qué hacer en caso de sufrirlos…
Existen una serie de pautas que ayudan a prevenir los terrores nocturnos y otros trastornos del sueño:

Puedes ayudar a prevenir alguno de los miedos para evitar más terrores:

  • Evitando programas o películas violentas o de terror que estimulen la imaginación de su hijo.
  • Evitando que las personas que cuidan del niño u otros niños más mayores los asusten o persigan con miedos durante juegos.
  • Llevar una buena higiene del sueño ayudará a prevenir trastornos del sueño.
  • Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse
  • Mantenga buenos hábitos alimentarios, una dieta equilibrada rica en frutas y verduras evitando las grasas de origen animal.
  • Evite excitantes, Reduzca o suprima el consumo de café, té, cacao, bebidas colas y del chocolate.
  • Practique algún tipo de ejercicio de relajación durante el día (Yoga, tai-chi, meditación…). Podrá ponerlo en práctica antes de acostarse.
  • Evite la falta de sueño. Puede ser útil una siesta de una hora después de comer.
  • Repita cada noche una rutina de acciones que ayuden a prepararse mental y físicamente para irse a la cama. Lavarse los dientes, ponerse el pijama, preparar la ropa del día siguiente… A los niños las rutinas les hace sentir seguros.
  • Disponga de un entorno apropiado para dormir (silencioso, oscuro y con temperatura agradable entre 18 y 20 grados.


¿Qué puedes hacer cuando te encuentras 
ante una persona que acaba de sufrir un terror nocturno?
                  
Cuando el niño se despierte asustado con terror, no debemos entrar en su cuarto encendiendo todas las luces. Es preferible andar un poco a tientas y encender sólo una luz suave. De esta manera evitaremos que asocie la oscuridad con el malestar y la luz con la seguridad y que pueda acabar desarrollando un miedo a la oscuridad. Además así será más sencillo que se duerma de nuevo.
Si el niño acaba de despertarse aterrado hay que consolarle y ayudarle lo antes posible. Se le puede abrazar y cogerle de la mano mientras se le tranquiliza con palabras. Háblale con ternura pero también con firmeza y seguridad.
En el momento de haber tenido el suceso no es buena idea hablar en detalle sobre ello. El niño podría activarse más y eso dificultar el dormirse. Es bueno darle una explicación adecuada a su edad explicándole que ha sido “un mal sueño”, que le pasa a o toda la gente y que no puede hacerle ningún daño.
Es recomendable permanecer con el niño hasta que se haya calmado lo suficiente como para volver a dormirse, pero también es importante que el niño permanezca en su habitación y duerma en su propia cama. Si permitimos que nuestro hijo se acueste con nosotros cada vez que tenga miedo o pesadillas, o somos nosotros los que dormimos con él no le ayudaremos a superar esta etapa. Pudiendo tener las siguientes consecuencias:

Existe el riesgo de que se convierta en un hábito difícil de romper.

Los niños pueden tener la impresión equivocada de que en realidad hay algo que temer en sus propias camas o en su habitación y por otro lado el niño creerá que no es capaz de superarlo por si solo creando dependencia e inseguridad en sí mismo.

¿Es conveniente tomar medicamentos para la desaparición de los terrores?

Los niños no deben tomar fármacos para eliminar los. Este tipo de medicamentos puede producir importantes efectos secundarios y en el momento en que dejan de tomarse desaparecen sus beneficios, por lo que en ningún caso solucionan el problema. Además, apenas existen estudios bien controlados sobre fármacos para pesadillas y en los pocos que hay sólo se han experimentado con adultos.

En la mayoría de los casos los terrores son parte del desarrollo normal y desaparecerán después de un tiempo. Si los terrores siguen siendo un problema, incluso cuando has actuado de la manera descrita aquí, es recomendable solicitar la ayuda profesional de un psicólogo especialista en problemas de sueño.

Si acudes al psicólogo…

El primer paso será llevar a cabo una exploración del problema.

Entrevista con los padres o con la persona que tiene el problema. El psicólogo le hará una serie de preguntas con el fin de obtener toda la información sobre la historia del problema.
Se ayudará de un diario del sueño. Se trata de un registro a cumplimentar por padres o por la persona que tiene el problema.

  • Fecha
  • Suceso nocturno  
  • Hora 
  • Descripción de lo ocurrido       
  • Miedo (0-10)       
  • ¿Qué hacen los padres? 
  • ¿Qué hace el niño?

                                              
Cuando el psicólogo tenga realizada la evaluación, realizará un diagnóstico y llevará el tratamiento más adecuado para usted.
El abordaje psicoterapéutico de los terrores se ha planteado, fundamentalmente, desde el enfoque de intervenciones de terapia conductual y terapia cognitivo-conductual, si bien es compatible con otras terapias alternativas destacando el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares) y la hipnosis.

Bibliografia: Sierra J.C. Sánchez A.I. Miró E. Buela- Casal G.“el niño con problemas de sueño”