Se tes un fillo de altas capacidades...


Autoría: Javier Portillo
Artículo publicado en ElPaís el 8 de febrero de 2019

“Si tienes un hijo con altas capacidades, no te queda más remedio que cambiar tu modelo de autoridad”

Los psicólogos Olga Carmona y Alejandro Busto reprochan al sistema educativo su incapacidad para detectar y alentar el desarrollo de los niños con sobredotación

La psicología era su segunda opción. Y aun así le han dedicado los últimos 20 años de su vida. Olga Carmona y Alejandro Busto estudiaron en la UNED y se conocieron en el primer congreso de psicología por Internet que se hizo en Barcelona. “El debate entonces era si se podría llegar a hacer terapia en la red, cosa que hoy hacemos”, cuenta Busto riéndose. Después, en el año 2000, llegó Ceibe, el centro de psicología en el que atienden a los padres desconcertados por el diagnóstico de alta capacidad de su hijo, donde les orientan para superar “el miedo” que les da la detección. “No lo viven de un modo optimista, a pesar de que lo que les estamos diciendo es que sus hijos tienen un gran potencial”. Esa y otras enseñanzas las han plasmado en El genio que llevas dentro (Ediciones B), un libro con el que han querido romper el paradigma de la inteligencia académica como la única relevante. “Queremos que los padres empiecen a ver a sus hijos desde un lugar más sano a través del conocimiento de las inteligencias múltiples”, comenta Carmona. Y avisan: “Todos los niños las tienen en mayor o menor medida”.
Esta pareja con dos hijos de altas capacidades pretende desterrar la idea de que “un niño que académicamente no es bueno no es inteligente”. Y quiere que padres e hijos descubran que se puede ser listo de múltiples maneras. Hay hasta ocho, según apuntó en 1983 el psicólogo Howard Gardner de la Universidad de Harvard. La inteligencia espacial, la musical, la corporal, la interpersonal, la lingüística, la lógico-matemática, la naturalista y la intrapersonal. “Y todas están bien, no hay ninguna mejor que otra”, cuenta Carmona. “Parece que los niños que son buenos músicos o buenos deportistas no son inteligentes, y lo son, aunque de otra manera”. No querían que el libro “fuera un tostón”, por eso apostaron por reinos, metáforas, juegos y referentes como Leo Messi o Jane Goodall para que padres e hijos recorran juntos el camino de las inteligencias múltiples.

El problema viene con la gestión de las altas capacidades. Según estos psicólogos, los menores que las tienen ya saben desde muy pronto que son diferentes, porque “se dan cuenta de que sus intereses no tienen nada que ver con los del resto”. Y en ese punto, avisan, es importante que los padres sean capaces de decirle qué es exactamente lo que le está pasando, “porque, si no, lo entienden como algo malo. Pueden llegar a decir que están enfermos porque les interesan los dinosaurios y no pueden dejar de pensar en ellos”.
Los padres también tienen que reeducarse, porque piensan que cuando su hijo ingresa en la alta capacidad su educación “está hecha” y exigen sobresalientes. Pero esas notas, sostienen, “dependen del sistema educativo, del tipo de examen y hasta de que le interese la materia o no al crío”. Por eso, siguen, los padres tienen que cambiar el paradigma. “Si tienes un hijo con alta capacidad no te queda más remedio que cambiar tu modelo de autoridad”. Ambos han constatado en estos años la desesperación que alcanzan algunos. "Llegan y te dicen: nada funciona. Los premios no sirven. Los castigos tampoco. No hay nada de lo que yo sé hacer o de lo que a mí me han enseñado hacer que funcione”.
Y a los profesores, cuentan, tampoco se les ha enseñado a manejar esto. “Solo identifican como sobredotados a quienes obtienen sobresalientes, pero estos no son el prototipo. El superdotado es un cuestionador, Y claro, los profesores viven eso como un desafío a su autoridad. Además, les hacen caer en inseguridades”. Carmona y Busto lamentan que la respuesta de los centros educativos a la superdotación sea, por norma general, “horrorosa”, y que esta vaya “desde me da igual, a la negación: ‘No, no tiene altas capacidades por más que le ponga en el informe’”. Ambos se quejan de que “un niño pueda ser alta capacidad en Murcia y no en Madrid, porque los criterios de detección son distintos”.
Carmona y Busto, que esperan una revolución en la forma de enseñar, quieren que el modelo educativo se sensibilice y permita integrar las necesidades de este tipo de alumnos. “Sabemos que en el Ministerio de Educación hay un grupo de profesionales muy sensibilizados. No solo con las altas capacidades, sino con la competencia general”. Ambos autores han escudriñado cuáles van a ser las competencias del siglo XXI que se van a tener que adquirir en la escuela. Y sostienen que muchas de ellas no están ligadas para nada a las enseñanzas tradicionales. “Estamos educando a niños del siglo XXI en una escuela del siglo XX con metodología del siglo XIX”, zanja Carmona.

O meu fillo é homosexual. Como apoialo.

Autoría: Úrsula Perona (Psicóloga infantil, colaboradora de Sapos y Princesas)

La adolescencia es ese momento de cambios en el que los jóvenes descubren su identidad sexual. En algunos casos el niño se identifica como homosexual y esto puede generar una serie de angustias o dificultades tanto para el joven como para el entorno, pero no hay de qué preocuparse.

La homosexualidad es la orientación sexual que manifiesta una interacción y atracción física y emocional hacia individuos del mismo sexo. Este descubrimiento no sólo es importante para el niño o adolescente, también lo es para los padres pues descubren que tienen un hijo gay o una hija lesbiana. Ante esta situación surgen innumerables preguntas cuyas respuestas varían en función de diferentes aspectos como las creencias religiosas, ideales fuertemente arraigados sobre la familia tradicional o, quizá, el miedo a lo que les pueda pasar en la escuela.

“Mi hijo es homosexual”: Preguntas más frecuentes de los padres

¿He hecho algo mal?
Es una pregunta habitual, sin embargo, que un hijo sea homosexual no es nada malo. Nadie sabe cuáles son las causas de los diferentes tipos de sexualidad pero, a día de hoy, es más que normal que una persona descubra abiertamente su orientación sin ningún tipo de tabú y en nuestra mano está normalizarlo.

¿Lo pasará mal en su vida?, ¿repercutirá a la hora de encontrar trabajo, ¿sufrirá agresiones en la escuela?
Afortunadamente la homosexualidad está cada vez más aceptada en nuestra sociedad, pero cabe la posibilidad de que esto ocurra. Todo va a depender de dónde elija vivir, cómo sea el ámbito que le rodea y cómo se comporte. Es importante que los padres mediante el amor y la confianza hagamos que los menores se encuentren seguros y apoyados en casa, eso les ayudará a afrontar con mayor confianza y seguridad en sí mismo cualquier problema que surja a raíz de su condición sexual.

¿Se lo decimos a la familia y amigos?
Siempre está el típico miembro o amigo de la familia que pregunta a los jóvenes por sus parejas y, generalmente, se hacen estas cuestiones con connotaciones heterosexuales. Es normal que nos planteemos hablar con nuestro círculo sobre el tema, pero antes de contarlo deberíamos aceptarlo nosotros mismos y, por supuesto, tener el permiso de nuestros hijos para tratarlo con otra gente.

¿Qué deben hacer los padres cuando se enteran?

1. No estás solo
Como padres, debemos demostrar a nuestro hijo que estamos a su lado y que tiene nuestro apoyo incondicional. Existen numerosos recursos que nos ayudarán a encaminarnos hacia el entendimiento y la aceptación, como por ejemplo grupos de familiares en la web.

2. Reconoce la fortaleza y el valor de reconocer su homosexualidad
Asumir la sexualidad y contárselo a los padres requiere un gran esfuerzo por parte del adolescente. Depende de nosotros responder con valor, compromiso y amor. Si nos enteramos de su orientación por otra fuente hay que evitar confrontarlo y darle su espacio para que encuentre su momento.

3. Tu apoyo es muy importante
La reacción de los padres a su orientación o identidad de género tendrá un impacto significativo en sus vidas. Los jóvenes rechazados por su familia están en mayor riesgo de sufrir depresión, abuso de sustancias o, incluso, suicidio.

4. Da la cara por tu hijo si lo molestan fuera del hogar
Puede ocurrir que fuera del hogar sufra algún tipo de acoso a raíz de su orientación sexual. Nosotros como adultos no podemos consentir que esto ocurra y deberemos tomar las medidas necesarias y acudir a quien haga falta. Aseguremos a nuestros hijos que estamos de su lado.

5. La homosexualidad no es pecado
Hay que reconciliar la situación con nuestras creencias religiosas. Algunas iglesias cristianas han dejado de considerarlo como pecado y, de hecho, el propio Papa Francisco ha expresado abiertamente su aceptación hacia la población LGTBI.

6. No trates de cambiar la orientación sexual de tu hijo o hija
La homosexualidad no es antinatural ni opcional. Según la Asociación Americana de Psicología (A.P.A), una de cada 10 personas es homosexual y no eligen su condición. Los expertos en salud mental alertan sobre el riesgo que conllevan las terapias de conversión, son ineficaces, inmorales y conducen a la depresión, por lo que no son una opción.

La orientación sexual de tu hijo forma parte de su identidad, por lo que debe ser respetada y aceptada incondicionalmente. Si es algo que te genera malestar o incertidumbre, busca asesoramiento y trabaja esos aspectos en ti mismo, no le traslades tus temores o rechazo. Él merece lo mejor de sus padres y, eso, es su aceptación y apoyo incondicional.

5 Consellos para enganchar á lectura ao teu fillo/a adolescente.






¿Estás preocupado porque tus hijos adolescentes no leen o no lo hacen habitualmente? No te agobies. Una de las grandes preocupaciones de la mayoría los padres es que no pueden enganchar a la lectura a los niños. Aunque cuando son pequeños suelen disfrutar con la literatura, al cumplir los 12 o 13 años muchos dejan de leer. Una de las mejores estrategias para lograr que se aficionen a este hábito es que disfruten leyendo desde pequeños o probar otros formatos como los audiolibros.

Los jóvenes lo sienten como una obligación. Por ejemplo para muchos estudiantes de Bachillerato “leer se asocia a los libros de lectura obligada en la materia de lengua, generalmente obras literarias y sobre las cuales deben realizar un trabajo, como señala Jesús Contreras en su análisis Leer en tiempos modernos: adolescentes y jóvenes profesionales frente a la lectura.

La clave para que un niño adquiera esta costumbre es que la elección del libro sea la adecuada y el formato sea entretenido para él. Debe fomentar interés, ilusión y, por supuesto, una buena trama siempre cautivará a los más exigentes.

5 Consejos para enganchar a la lectura

1. Elige el formato adecuado
Este hábito después de los años de educación se ha convertido en una obligación más que en un placer.  Además en la actualidad debe competir con otras aficiones en el tiempo de ocio como las actividades extraescolares, el uso de tabletas o el de teléfonos móviles. Los audiolibros de Storytel permiten adquirir los beneficios de leer como un enriquecimiento del vocabulario o el desarrollo de la capacidad de concentración y comprensión.

La aplicación incluye cientos de títulos en castellano para lectores infantiles y juveniles.Si todavía tus hijos no lo han probado, este es el momento, pues la aplicación ofrece el servicio de prueba de suscripción gratuita durante 14 días. ¿A qué esperas?

Otra buena idea es acudir con ellos a la biblioteca o librería de vuestro barrio o localidad y dejarles que elijan aquellos que más les gusten.

2. Respeta su capacidad lectora
Los adolescentes deben encontrar narraciones que les interesen pero que además estén adaptadas a su edad. Un niño de doce años difícilmente podrá leer libros pautados para chicos de 14  o 16 años. Sigue las indicaciones de las editoriales o de los bibliotecarios a la hora de buscar narraciones. Si no les gusta o no lo entienden, seguro que lo dejarán y esta experiencia negativa le desanimará a la hora de comenzar a adentrarse en otras historias.

3. Busca libros adecuados
Para enganchar a la lectura a los jóvenes, las obras tienen que interesarles desde la portada. Deben sentirse atraídos por una historia que tenga alguna conexión con su vida. Si le gustan los deportes o las aventuras, busca algunos relacionados con estas temáticas. También puede ser una buena idea elegir otros que les ayuden a sobrellevar momentos decisivos de su vida como la pérdida de un ser querido o un enfado con su mejor amigo. No debemos imponerles algo que no les va a cautivar.

4. No prohibir lecturas
Los hijos siempre sienten una gran atracción sobre aquello que les vetan sus padres. Prohibirles su lectura no suele resultar una buena decisión porque intentarán hacerlo a escondidas. Lo mejor es dejarles leer diez páginas y que nos cuenten lo que han leído.

5. Una actividad familiar
A los niños les encanta desde pequeños que leamos con ellos. Ya sea antes de dormir o en otro rato tranquilo, disfrutarán de estos momentos mágicos. Cuando son prelectores les ayuda a ir teniendo contacto con los libros. A los seis o siete años cuando ya empiezan a tener competencia lectora podemos sentarnos a su lado e intentar que nos vayan contando lo que han entendido. Si notan que nos interesamos, se irán poco a poco aficionando hasta que se convierta en un placer solitario en la adolescencia. Además si ven a sus padres leyendo, intentarán imitar su ejemplo. ¡Conviértelo en una actividad familiar para enganchar a la lectura a tus hijos!



5 Regras básicas para que os nenos non nos necesiten ao facer os deberes


Autoría: Úrsula Perona (Psicóloga infantil, colaboradora de Sapos y Princesas)


Cuando los niños llegan a casa por la tarde comienza una situación que para algunos padres es difícil afrontar: el momento de hacer los deberes. Nuestros hijos se hacen los remolones, los ven de manera negativa o no se concentran. Muchas veces nos piden ayuda continua y que estemos encima de ellos revisándoles e incluso corrigiendo, por lo que finalmente entre batalla y batalla acabamos cediendo a lo que nos piden o dedicando más tiempo del necesario a hacer la tarea. Sin embargo, como padres y educadores debemos enseñarles a hacer los deberes solos. Te dejamos algunos consejos básicos para ello.

¿Cómo pueden aprender a hacer los deberes solos?

1. Establecer un horario de comienzo y duración

La mejor baza para acabar con las riñas y que los niños sientan que hacer sus deberes es un hábito, es siguiendo un programa concreto, el mismo cada día. Por supuesto, nosotros tendremos que estar disponibles para resolver las dudas que puedan surgirles.
A veces tardan más tiempo del que necesitan en hacer sus tareas como demanda de atención, ya que mientras las hacen los padres estamos pendientes de ellos. En estos casos, para que los niños aprendan a hacer los deberes solos, podemos hacer una estimación del tiempo que necesitan invertir y decirles que fuera de ese horario ya no recibirán nuestra ayuda. Por ejemplo para niños pequeños con 7 años con 30 o 40 minutos sería suficiente, conforme va aumentando el curso también aumentará hasta más o menos un máximo de una hora y media, fuera de estos límites su concentración disminuirá significativamente.

2. Darles las herramientas que necesiten, no hacerles los deberes

Otra forma de para que los niños aprendan a hacer los deberes solos, es facilitándoles los materiales que necesiten y orientarles cuando tengan alguna duda que les impida seguir con la actividad que tengan entre manos.

Una situación muy común es la de explicar algo a nuestros hijos, que ellos nos digan que eso no lo han aprendido así en clase y cuando ya llevamos varios intentos y no conseguimos que lo entienda, acabamos haciéndolo nosotros “para que lo vean como ejemplo”. Aquí debemos armarnos de paciencia, pues darles las cosas hechas no es la mejor idea si queremos que valoren el esfuerzo y la superación. Es mejor que lo lleven al cole sin terminar y le planteen sus dudas al profesor, esta es una forma de que se responsabilicen de sus obligaciones y que atiendan más en el aula, lo que mejorará su rendimiento y facilitará el trabajo en casa a largo plazo.

3. Aumentar su motivación

Escuchamos por todas partes que somos el mayor ejemplo para nuestros hijos y es cierto, siempre quieren hacer lo mismo que hagamos nosotros. Esto significa que la mejor forma de motivarles a que hagan algo es hacerlo nosotros también, actuar como modelo. Así, si queremos que los niños muestren interés por los libros una forma de transmitirles esa motivación es aprovechando para leer mientras ellos hacen sus actividades.
También podemos incentivarles transmitiéndoles nuestro interés por sus preocupaciones. Hablar con ellos sobre lo que hacen en el colegio, quién es su profesor favorito o qué le parece más fácil y más difícil de lo que está dando ahora en clase. Debemos premiarles por su superación personal y su esfuerzo, no por la perfección en sus notas. La mejor forma de hacerlo es pasando más tiempo con ellos en actividades de ocio durante los fines de semana, como por ejemplo una sesión de cine de la película que ellos quieran, un paseo por el parque, una visita a un museo o ir a cenar donde ellos quieran.
Por último, otra forma de aumentar su ánimo es mejorando su porcentaje de éxito. En este aspecto, la organización juega un papel fundamental.

4. Enseñarles a organizarse

A los niños les cuesta aprender a organizarse, es una tarea que lleva tiempo y a la que les podemos ir enseñando, de la mano del colegio, poco a poco. Para ello es fundamental que cuenten con una agenda en la que, además de las tareas diarias, puedan apuntar otras cosas como material específico que les soliciten los profesores, excursiones, salidas escolares y fiestas, entre otras cosas. Tenemos que insistir en la importancia de revisar la agenda todos los días para que al salir del colegio se aseguren de que traen los libros que necesitan (y de paso evitar tener que tirar de grupo de WhatsApp que tanto les perjudica), como al terminar las tareas para asegurarse de que están todas hechas.
Seguir un orden también es importante a la hora de hacer los deberes solos o estudiar. Para ello, podemos enseñarles a organizar las tareas de modo que haga las que le resulten más difíciles al principio, cuando los niveles de atención son más altos y dejando las más fáciles para el final, cuando la fatiga afecte a su rendimiento. Así cuando nos digan que están aburridos y no quieren seguir, podremos animarles diciéndoles que ya han hecho lo más difícil. Una buena organización en el estudio, seguramente se verá reflejado en el orden y la limpieza de los trabajos realizados.

5. Retirar los dispositivos que no necesiten para estudiar

Uno de los aspectos que más distraen a nuestros hijos a la hora de estudiar son los dispositivos móviles. Muchas veces, nos argumentan que los necesitan para estudiar, y en ocasiones es verdad. Pero en caso de que no sean necesarios deben estar en silencio y retirados de la zona de estudio. Dos informes de las Universidades de Standford y Harvard aseguran que la multitarea (multitasking) influye de forma directa en la reducción de la productividad y concentración, así como en el aumento del estrés. Asimismo, deben estar cerradas las aplicaciones que les permitan distraerse más, como las de mensajería con sus compañeros y amigos y las de las redes sociales.

Con amor y paciencia, nada es imposible -Daisaku Ikeda