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12 Consellos para regalar con criterio en Nadal

Autoría: Elena Roger Gamir (pedagoga)
Republicado con autorización de http://www.solohijos.com/

Se acerca la Navidad. Abriremos las puertas de nuestro hogar a unas fiestas en origen entrañables, familiares y trascendentes pero desvirtuadas actualmente por nuestras ansias de tener y acumular. ¿Acabarás estas Navidades sintiéndote vacío y con la sensación de no haberlas sabido aprovechar? ¿Con la habitación de tu hijo llena de juguetes que no sabes dónde guardar? ¿Con la satisfacción de tu hijo por haber conseguido ese fantástico juego de ordenador, brutal y cruel, que provocará un año más conflictos entre vosotros?
En algún momento te tienes que cuadrar ante este desaforado consumismo que no solo invade nuestro bolsillo sino nuestras mentes y las de nuestros hijos. ¡Y nuestros valores! La Navidad nunca debería ser lo que la televisión y los catálogos de regalos se empeñan en conseguir: un oneroso y especulativo tiempo de gasto compulsivo donde nosotros nos dejamos manipular por nuestros hijos que, a su vez, son manipulados por estas influencias sutiles.
Regala con inteligencia:


1.      Cuanto más tienen, más fácil es que lo valoren menos. Si lo que pretendes es conseguir que tu hijo disfrute de los regalos, no le des todo lo que pide. Llega un momento que su capacidad de atención sobrepasa su umbral y ni disfrutan ni son capaces de valorarlos. Prioriza y contrasta con tus objetivos educativos. No les ayudes a confundir capricho con necesidad.

2.      Si regalas tecnología (móviles, ordenadores…), no te olvides de regalar también las normas de uso.

3.      No compres nada que no esté dentro de tus principios educativos. Que año tras año te pida ese superregalo no quiere decir que toque comprárselo esta Navidad. Ni porque lo tienen todos, ni porque cada año lo pido y no me lo traen… Compláceles si es posible y bueno para ellos.

4.      Pregúntate qué es lo que en realidad desearía tu hijo y por qué. ¿Ha de ser ese móvil o para sus necesidades puede ser otro más sencillo? ¿Qué tal ese cursillo que te pidió hace tiempo, que es bueno para él pero que ya lo ha olvidado? ¿Qué tal una actividad conjunta para toda la familia? Pregúntate que te pediría tu hijo, que no sea material, si pudiera escribirte una carta desde el corazón. ¿Más tiempo contigo? ¿Palabras más cariñosas? ¿Más comprensión? ¿paciencia? ¿Otra manera de corregirle más respetuosa?Si te has contestado estas preguntas, ya sabes lo que deberían traerle los Reyes Magos a tu hijo.

5.      Tu hijo no se traumatizará si los Reyes Magos no le traen los regalos que esperaba con tanta ilusión. Le molestará pero sobrevivirá. ¡No lo sientas tú más que él!

6.      Si no hay dinero para comprar lo que pide, no hay dinero. ¡Y punto! Acostumbrar a nuestros hijos a pasar con lo que se tiene ya es el mejor regalo que les podemos hacer. La educación en la sobriedad ayuda a educar en el ser y no en el tener. Estrújate el cerebro y sorpréndele con cosas que no cuestan dinero pero que llenan el corazón.

7.      No hagas regalos para compensar. No te dejes llevar por tus emociones a la hora de elegir los regalos para tus hijos. No compres porque te sientes culpable, porque quieras compensar ausencias u otros comportamientos (o no comportamientos). Eso se arregla de otra manera.

8.      Lo que ellos piden para Reyes no siempre es lo que más les conviene. No tires tu dinero: regala solo aquello que de alguna forma les haga mejor.

9.      Papel y lápiz para hacer la carta de los Reyes Magos. Compra solo aquello que has meditado y que has escrito en tu lista. Evitarás improvisar y dejarte arrastrar por el torrente publicitario. A ellos les manipula la publicidad pero a los padres…¡también!

10.  Habla con tus hijos de lo que han pedido en su carta. No todos los regalos que piden son posibles (por presupuesto, por utilidad, por valores, por edad o madurez, etc). Los niños se ilusionan con todo por lo que podemos aprovechar esa capacidad de entusiasmo para sugerirles otras alternativas más enriquecedoras.

11.  Una Navidad en la que no se piense en los demás, es una Navidad pobre. Tus hijos TAMBIÉN deben regalar a los demás, tengan la edad que tengan, y no necesariamente con regalos materiales. Con detalles, con tiempo, con interés, con ilusión… como dice el refrán: “Las mejores cosas de la vida no son cosas” 

12.  Navidad es sinónimo de familia. Dedica un tiempo a saborear lo que tienes, a valorar lo que has construido a lo largo de los años con tanto esfuerzo, a lo que creaste de la nada. El regalo ya lo tienes y es tu familia. Regálate tiempo y perspectiva para disfrutar de ella.

Nadal: a verdade sobre os Reis Magos

Autoría: Elena Roger Gamir (pedagoga)
Republicado con autorización de http://www.solohijos.com/



Esta carta puede darte ideas para decirle a tu hijo quiénes son en realidad los Reyes Magos. Adáptala a tu situación personal y no olvides que tan importante como lo que dices es cómo lo dices. Piensa que es más importante de lo que parece pues estás tratando con la confianza e ilusión de tu hijo y eso se merece todo el cuidado del mundo.

La idea es transmitirle con ternura la verdad sobre los Reyes Magos para que ésta les enriquezca, para que se “sienta mayor”, merecedor de guardar un secreto importante, exclusivo de las personas mayores.
En algunos niños es inevitable sentirse sorprendido y algo decepcionado pero saber que sus padresse convierten una vez al año en Reyes Magos por su amor por él, por sentirse orgullosos de él, independientemente de su comportamiento, dará paso a otra sensación, esta vez de satisfacción.

Hola Alex:
Somos los Reyes Magos.
En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que sabes cómo sientes y cómo es tu corazón.
Sabemos tantas cosas de ti como tus padres: que haces el Kumon, que vas a Karate, que tu profesor se llama Victor y hasta sabemos que tienes una peca preciosa en el dedo gordo de tu mano derecha. Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que intentas no pelearte con tus hermanos (aunque a veces no lo consigas) y que muchas veces ayudas a papá y mamá.
Y sabemos que ya tienes 7 años y medio…. casi 8.
Ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando un niño deja de ser niño y se convierte en HOMBRECITO está preparado para guardar nuestro secreto sin decírselo a sus hermanos menores o a otros niños que no lo saben. Pocos saben la GRAN VERDAD… los que son capaces de conocer el MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Y es el momento de que lo sepas tú.
Nuestro gran secreto es que… nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los Papás y Mamás del mundo. La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas…. pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Si, son tus padres.
Y te ponen juguetes porque creen que eres un buen muchacho, un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, un buen nieto, un buen alumno, un buen katareka, un buen lector, un buen estudiante…en fin, un niño que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de él. No importa lo que has hecho o cómo lo has hecho sino lo especial que eres para tus padres, 
Querido Alex. Tu Papá y tu Mamá son felices porque tú existes, porque tú eres su querido hijo y no otro niño. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso…eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.
Tu hermano Enrique sabe nuestro secreto desde hace muchos años y no lo ha dicho a nadie. De él también estamos muy orgullosos, aunque a veces nos enfademos un poquito. Contamos contigo para que tú tampoco se lo cuentes a tu hermanito Ignasi. Le dejaremos que crea en los Reyes Magos un año más.

Un besito muy fuerte de parte de tu Papá y tu Mamá.

Carta dun adolescente aos seus pais en Nadal

Autoría: Elena Roger Gamir (pedagoga)
Republicado con autorización de http://www.solohijos.com/


La Navidad vista por tu hijo
La Navidad mientras nuestros hijos son pequeños es una Navidad mágica. Les llenamos de regalos, de sorpresas, de ilusión y alegría. Montamos el Belén y les enseñamos la trascendencia de estas fiestas. Les hablamos de los pastorcillos, de ayudar a los demás y hacer favores en secreto.  Y eso está genial.
Pero a medida que crecen esto no es suficiente. Afortunadamente se cuestionan las cosas. Si no ha habido coherencia durante todo el año, la Navidad para ellos se convierte en una cortina de humo.

La Navidad es una recapitulación de principios de vida. La verbalización de una forma de amar..

Y el amor se demuestra todo el año…

Esta es una carta escrita por un adolescente a sus padres, en la que les dice precisamente esto…que la Navidad es coherencia.
Es una carta que, aunque está escrita por un adolescente, podría haberla enviado cualquier hijo de cualquier edad, si tuviera la capacidad madurativa de decirlo.
Carta de un adolescente a sus padres en Navidad


Queridos papá y mamá,
Me encanta la Navidad. Me gusta este tiempo en que todo se llena de alegría y nos reunimos toda la familia. Volvemos a estar todos juntos y soy feliz por eso.

Y os agradezco la ilusión que ponéis en estas fechas. Pero quiero deciros algo que espero no os moleste demasiado porque no es mi intención.

Ya no soy aquel niño de hace 18 años. Ni 15. Ni siquiera 5. Ya no me deslumbran las luces, ni los villancicos, ni los deliciosos canelones del día de Navidad. Es cierto que todo me gusta, pero ya no lo miro con los mismos ojos. Veo vuestro esfuerzo, lo agradezco pero no lo necesito. Ya no necesito tantos regalos. Ni tanta decoración. Ni tanta música.
Quisiera que la Navidad significara otra cosa. Ahora quiero otro tipo de Navidad…
Quisiera que hubiera un compromiso de toda la familia de aprender a discutir. Que no volviéramos a hablarnos como nos hablamos anoche. Eso es lo que de verdad quiero para esta Navidad. Quiero que cuando yo os desafío, cuando yo pierdo el control y soy agresivo, vosotros no lo perdáis. Que no os pongáis a mi nivel.
Tampoco quiero que “no paséis de mi”, como si yo ya no tuviera “solución”… No quiero sentir que soy un problema, vuestro gran problema, y que sin mis desafíos vuestra vida sería más agradable. Eso duele…
No quiero volver a oíros decir entre vosotros esa horrible frase: “no hay manera de que aprenda, ya le enseñará la vida, ya se la pegará…” porque la vida me enseñará, claro que sí, pero no cómo lo haríais vosotros ni me enseñará lo que vosotros queréis que aprenda.
Quiero que la Navidad signifique un cambio. Que de verdad se note en todos nosotros que queremos que esta familia tire adelante”, y que dejemos de ir cada uno por nuestro lado. Estoy cansado de vuestra mirada también de cansancio… Todos estamos cansados de todos en casa… Y eso duele…
Yo quiero otra Navidad. Quisiera una Navidad con compromiso. De vuestra parte. Veréis: yo lo intento año tras año pero fracaso. Me supera mi impulsividad, mi inmadurez, mi egoísmo y mi orgullo…y lo siento. La mayoría de las veces de arrepiento después de una bronca con vosotros. Yo no puedo solo. Quisiera que vosotros “tirarais de mi”. De una forma diferente a la de ahora.
Buscad la manera de ayudarme. ¡Yo no sé cómo! ¡Sois vosotros los padres! Solo sé que en mi carta de los Reyes Magos este año no quiero pantallas, ni juegos, ni dinero…quiero que aprendáis a hacer algunas cosas mejor. Solo algunas pocas…
No soy un hijo fácil, lo sé. Pero seguro que existe una manera de hacer mejor las cosas y yo quiero aprenderla. Y que la aprendáis vosotros. Y que Navidad tenga un sentido durante todo el año.

Os quiero mucho y os necesito. Por más que os insulte, y os grite, y os mienta. Y vuelva a gritaros. De verdad que os quiero. Muchísimo. Mi comportamiento no tiene nada que ver con lo mucho que os necesito.