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As mentiras: ferramentas para previr a mitomanía infantil

Republicado con autorización de: https://www.escuelaenlanube.com

La mitomanía infantil es el uso continuo de mentiras durante la etapa infantil para evadir problemas o responsabilidades de sus actos. Esto es un problema conductual que siempre ha existido y que, sin embargo, todavía no existe un método comprobado para lidiar con esta conducta. Una conducta que, si no se corrige a tiempo, tendrá graves consecuencias a lo largo de la vida del niño, dificultando las relaciones laborales, de amistad, pareja e incluso con uno mismo.
Cabe destacar que, a pesar de que es una conducta que puede afectar en enormes medidas durante la edad adulta, se puede corregir rápidamente si se detecta de manera inmediata durante la etapa infantil. Los psicólogos han coincidido que las conductas mentirosas suelen iniciarse en los niños y que se puede prevenir si se da alguno de estos comportamientos extraños.

Origen de las mentiras. Mitomanía infantil

Las mentiras suelen estar mezcladas con alteraciones de la realidad y de la imaginación para crear una situación ficticia que evite en corto plazo un castigo potencial. En los adultos hay muchas clases de mentiras, sin embargo, en los niños se ha concluido que solo existen dos:

Cobardía: Se da cuando el niño quiere evitar un castigo que ponga en peligro su status dentro del hogar. Un niño sabe que un acto mal ejecutado con consecuencias nefastas (un tropezón en la que se rompió un plato, por ejemplo) tiene un castigo de “nada de tablet en 1 semana” o “estarás encerrado en tu cuarto toda la tarde”. La mentira por cobardía suele ser mentiras sorteadas al azar para evitar estos castigos.
Vanidad: se da cuando el niño ha crecido sin confianza en sí mismo y pretende ser alguien más que no es. Adornan la realidad para llamar la atención y a menudo exageran habilidades para ser una fuerte impresión en el núcleo familiar o de amigos.

Cómo prevenir su conducta

Muchas veces los padres no tienen ni idea de si sus hijos están mintiendo hasta que es demasiado tarde. Se puede prevenir esta conducta mediante la utilización de algunas de estas herramientas:

Importancia de la verdad: a los niños se le debe enseñar que con la verdad se abren muchas puertas a las relaciones públicas y a la confianza de las otras personas. Con la verdad se abre un abanico de oportunidades mientras que las mentiras las cierran.
Reglas y el cumplimiento: la enseñanza al niño de que es mejor afrontar las consecuencias con la frente en alto que esconderse en mentiras es la mejor forma de solucionar los problemas. Un castigo por mentir es la mejor manera de enseñarle a no mentir.
Motivos para mentir: Se debe identificar el motivo por el que miente (cobardía, vanidad o algo mas) y se debe centrarse en la solución de este aspecto.
Transmitir confianza: los padres deben transmitir confianza a sus hijos. La transmisión de confianza disminuye las posibilidades de que el niño mienta.
Recapacitación: Los padres deben dar la oportunidad a sus hijos de recapacitar sus mentiras si estos detectan que están mintiendo. Todos merecen una segunda oportunidad para recapacitar de los errores de mentir.
Reprimendas: hay que tener cierto cuidado a la hora de repartir la riña que le des. Se debe castigar de forma severa pero no injusta ni traumática. Castiga la acción y no al hijo para que pueda diferenciar que las mentiras son malas.

O meu fillo minte: por que?

Autoría:  Sara Tarrés

Republicado con autorización de:  http://www.mamapsicologainfantil.com/

¿Por qué miente mi hijo? ¿Quién le ha enseñado a mentir? ¿Qué motivos le llevan a hacerlo? Hoy intentamos responder estas cuestiones que tanto nos preocupan a los padres cuando de repente pillamos a alguna mentirijilla de nuestro hijo.
Explicábamos en un artículo anterior, Mi hijo miente: las primeras mentiras, el sentido meramente exploratorio de las primeras mentiras en los niños. Éstas son más un juego que un engaño con mala intención, así que una de las primeras razones por las que un niño miente es por jugar, explorar
Los niños mienten por diferentes razones pero todos empiezan mintiendo por un motivo muy sencillo : el juego. Los niños exploran las reacciones que tienen los demás, exploran sus límites y los ajenos. Las mentiras ayudan a nuestros hijos a dar un paso más en su desarrollo cognitivo aprendiendo que aquello que piensan no tiene porqué saberlo nadie más.
Como hemos hablado en otras muchas ocasiones, sabemos que los niños aprenden por modelado, por imitación, así que evitemos mentirles si lo que queremos es que nuestros hijos sean sinceros con nosotros. No podemos pedirles que hagan algo que nosotros no somos capaces de cumplir.

En resumen, los niños mienten por las siguientes 5 razones principales:

Para jugar. El niño fantasea, mezcla realidad y ficción en su cotidianidad sin ningún tipo de mala intención.
Para evitar una regañina o un castigo. Ante las exigencias familiares o escolares el niño inventa alguna excusa que le libre de sus obligaciones.
Para darse importancia. La inseguridad y la baja autoestima están bajo estas mentiras. Podemos observar un niño decir que él saber hacer algo muy bien o que su padre tiene esto o aquello, …
Para llamar la atención. Son típicas las mentiras tipo me “me duele mucho la tripa”, “me encuentro mal”, “tengo miedo de ir solo”, … mentirijillas que atraen la atención de los padres, quienes dejamos todo para ver qué ocurre con nuestro pequeño.
Para obtener un beneficio. Por ejemplo cuando nuestro hijo nos dice que no tiene deberes para poder ir a jugar o ver la tele.
Qué hacer cuando nuestro hijo nos miente es la segunda parte de esta cuestión, pero lo primero que debemos hacer es tratar estas primeras mentiras con calma, sin irritarnos en exceso y buscar las causas de sus mentiras.

O meu fillo minte: as primeiras mentiras

Autoría:  Sara Tarrés

Republicado con autorización de:  http://www.mamapsicologainfantil.com/

Un buen día, sin saber cómo nuestro hijo nos salta con una “mentirijilla”. Nada importante ni nada grave, algo intrascendente y totalmente inocente, porque las primeras mentiras juegan un importante papel experimental y exploratorio y nada tienen que ver con un supuesto signo de maldad.
“No era verdad, era broma. Te he engañado, jaja!” , “Yo no he sido, ha sido él!!!”…
Cuando nos intentan engañar o juegan a mantener un secreto, nuestros niños están comprobando que su mundo interno y el nuestro son diferentes. Están constatando que sus pensamientos son suyos y que si quieren los comparten o no. Es aquí cuando descubren que el engaño es posible, que cuando se habla hay que tener en cuenta lo que el otro sabe y lo que no. Esto supone un hito muy importante en el desarrollo cognitivo, ya que constituye un primer paso hacia la superación del egocentrismo infantil y la comprensión del mundo interpersonal.
De los 3 a los 5 años deberíamos evitar llamarles mentirosos o ponerlos en ridículo, debemos tener cierta tolerancia y algo de complicidad con algunas “mentirijillas” como cuando nos dicen que su peluche preferido les ha dicho que hoy cenaríamos “chuches” y que luego dormiría con mamá. Este tipo de mentiras son parte de la fantasía del niño de esta edad.
En cambio, las mentiras que tienen por objetivo evitar ser regañado, el típico “yo no he sido, ha sido él” han de ser tratadas también sin ponernos nerviosos y llamarle mentiroso pero hemos de hacerle saber claramente que no aprobamos las mentiras, que hay que ser sincero y que es importante explicar siempre la verdad. Si nosotros no utilizamos nunca la mentira con nuestros hijos ellos aprenderán más rápido la importancia de este concepto.
Los padres, abuelos también, debemos evitar mentir o engañar a nuestros hijos ya que generan desconfianza e imitación, a parte de proporcionar una visión deformada de la realidad y del mundo en el que viven. Esto no significa que algunas informaciones no puedan darse de un modo diferente en función de la edad y que obviamente no siempre será posible explicarles todo, en algunas ocasiones tendremos que callar o ocultarles algunas informaciones.
Cuando el niño nos miente ocasionalmente no tiene excesiva importancia, es cuando estas mentiras se repiten una y otra vez. En estos casos los padres debemos preguntarnos el motivo, la causa, el porqué. ¿Utilizamos las mentiras o somos poco sinceros con nuestros hijos dándoles mal ejemplo? ¿Basamos su educación en el castigo, las reprimendas y la culpa? Ante estas preguntas debemos tener en cuenta que es muy difícil exigirle a un niño sinceridad si está creciendo en un ambiente que le genera temor o culpa, y le engañan frecuentemente.