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Como levar o teu divorcio ante os teus fillos


Autoría: Sara Tarrés
Republicado con autorización de https://www.mamapsicologainfantil.com

Llevar tu divorcio adelante de la mejor forma posible no siempre es fácil pero es algo absolutamente necesario cuando hay niños de por medio. Ellos nada tienen que ver con lo que nos ocurre a nosotros, sus padres, cuando nuestra relación de pareja se rompe. Pero muchas veces son quienes peor lo viven por no entender qué es lo que está ocurriendo. Por este motivo hoy quiero ofrecerte algunas pautas o consejos para que puedas llevar tu divorcio del mejor modo posible ante tus hijos.


Qué hacer y qué no para llevar bien tu divorcio ante los hijos

Frecuentemente los procesos de divorcio se suelen llevar con mucho estrés, ansiedad y dolor. Las rupturas duelen y más cuando hay hijos en común. Es normal. Natural y lógico que sea así. Sin embargo, en estos casos los adultos debemos tener un objetivo común y no perderlo nunca de vista: el bienestar de los niños.

El niño frente la separación y divorcio de los padres

Y es en esta busca de este bienestar que debes tener en cuenta ciertas pautas para que tu divorcio no sea traumático para tus hijos. Hoy voy a recordarte 5 cosas que deberías evitar y otras tantas que es necesario hacer por más que creas que no puedes. Como ves, la lista no es muy larga, de modo que puedes intentar llevarla a cabo sin mucha dificultad.

5 cosas que debes evitar

  • Ocultar la decisión de tu divorcio porque crees que tus hijos son demasiado pequeños para comprender lo que ocurre. Los niños necesitan estar al corriente de lo que pasa en sus vidas. Cuando no tienen suficiente información suelen buscar rellenar esos vacíos con pensamientos, fantasías e ideas que nada tienen que ver con la realidad y que pueden causarles más dolor del necesario. Vivir en la incertidumbre y en la mentira no es bueno para nadie.
  • Mantener discusiones airadas delante de los niños. Una obviedad que aún sabiendo bien la teoría solemos olvidar ponerla práctica.
  • Ocultar tus sentimientos. No hay nada de malo en que tus hijos vean cómo te sientes. Si estás triste, decepcionado/a, inquieto/a. Habla de ello y explícales cómo estás, pero eso sí, manteniendo un lenguaje adecuado a su edad y con el menor de los dramatismos posibles. Si hablar de ello con tus hijos va a suponer romper su estabilidad emocional, déjalo para otro momento. Cuando puedas hacerlo con mayor tranquilidad.
  • Hablar mal de tu ex. Sea como sea que hayáis llegado a este piensa que tu ex siempre va a ser el padre o la madre de tus hijos. Y quienes habéis perdido la ilusión y el amor habéis sido vosotros
  • Poner dificultades para el contacto con los niños. Los niños no se divorcian. Los hijos siguen siendo hijos de ambos progenitores y aunque esto parezca una obviedad en algunos casos se ponen más dificultades de las necesarias utilizando a los niños como armas arrojadizas. Evita que esto ocurra, permite que los niños vean a su padre o a su madre las veces que necesite.


5 consejos a poner en práctica

  • Busca ayuda en tu familia, amigos y profesionales. En momentos como estos todos necesitamos el apoyo de nuestros seres queridos pero a veces con ellos no es suficiente. Necesitamos contar con la ayuda de expertos en el tema tanto en la parte legal de este proceso como en la parte emocional. En esta última, no dudes en acudir a un psicólogo o psicóloga para afrontar este proceso si lo necesitas, tanto tu o tus hijos. En la parte legal puedes informarte, por ejemplo, en El Club del Divorcio. Un portal con información completa, correcta y útil acerca del proceso de divorcio.
  • Habla con tus hijos sobre sus emociones, sobre cómo se sienten en este complicado momento que están viviendo. Escúchales activamente sin juzgarle.
  • Responde a las preguntas de tus hijos. En todo proceso de divorcio los niños se vuelven un mar de dudas, no saben qué pasará con ellos, si papá o mamá dejará de quererles, dónde vivirán, o si todo esto ha sido culpa suya. Los padres debemos responderles con sinceridad dejando claro que a nivel afectivo nada cambia respecto a ellos. Papá y mamá seguirán queriéndoles, protegiéndoles y cuidando de ellos como siempre.
  • Asegúrate que no se sientan culpables de la ruptura. Los niños ante el divorcio, como señalaba en el anterior punto, suelen sentirse culpables de la ruptura y esta culpa pesa mucho. De manera que debes transmitirles de forma clara y sincera que ellos nada tienen que ver con lo que está pasando.
  • Sé el faro de tus hijos. Recuerda que tu eres el faro de tus hijos, la luz que les guía sin deslumbrar. De manera que intenta que tus hijos no se sientan solos. Sigue con sus rutinas. Evita crearles falsas expectativas de que hay posibilidades de volver a la anterior situación. No te conviertas en un papá o mamá wii, de esos que se saltan las normas y no imponen límites porque solo están contigo unos días a la semana. Los niños necesitan a sus padres aunque estos se hayan divorciado.

Divorciarse es un proceso complejo y delicado. Más aún cuando hay niños pero puedes evitar que éste se convierta en traumático si sigues algunas de estas recomendaciones y te pones en manos de expertos profesionales.

Falar mal aos fillos do pai ou da nai é maltrato

Publicado con autorización de: Carlos Pajuelo 

Tus hijos sienten, como tú y como yo. Tus hijos viven sus emociones con intensidad. Tus hijos necesitan querer y saberse queridos. No lo olvides.
El sufrimiento invisible es el sufrimiento que nos negamos a ver.  Los divorcios acarrean sufrimiento tanto a los padres como a los hijos, y a veces los adultos estamos tan sumidos en el dolor, tan presos de rabia  que tenemos mucha dificultad para darnos cuenta de que nuestro comportamiento, especialmente el de hablar a los hijos mal del otro progenitor, puede ser la causa de la tristeza de nuestros hijos.

En los últimos años he visto a muchos menores a los que ambos progenitores, o uno de ellos, los someten a una de las situaciones de maltrato más dañina que puede haber: la de hacerlos ser parte de las disputas que se dan entre los adultos, y lo que es peor aún, tener que tomar parte por uno de sus progenitores en las disputas que se dan entre ellos.
Todos los niños necesitan modelos a imitar que guíen su desarrollo , un modelo a seguir, un referente, un faro. Los menores obtienen en la figura paterna y/o materna no solo un modelo a seguir, sino también la mejor manera de establecer vínculos afectivos que les ayudan a desarrollar seguridad emocional. Quiero y me quieren, esa es la mejor vitamina para crecer.
La separación/divorcio de los padres, sobre todo cuando es “tormentosa”, pone a prueba la competencia y el talento de esos padres a la hora de gestionar una situación dolorosa de la manera más generosa posible con los hijos.
Todos los padres ejercemos influencia en nuestros hijos. De eso trata fundamentalmente la tarea de educar, de influir en la conducta de nuestros hijos, de influir en sus valores, normas y actitudes. Esa capacidad de influir en nuestros hijos acarrea  una gran responsabilidad: la de evitar la manipulación.
El desarrollo emocional equilibrado de un hijo requiere que, por parte de los padres, se trasmita que existe una aceptación incondicional del hijo, aceptación incondicional del hijo, pero no de sus conductas que lógicamente necesitan de límites y regulación. Esta aceptación incondicional requiere también que ambos progenitores pongan a salvo, en presencia de sus hijos, la imagen del otro progenitor, y para ello es requisito imprescindible no hacer explícito que los hijos tomen partido, juzguen o evalúen la conducta de sus padres.
Hablar mal a los hijos de uno de sus progenitores es una manera de infligir maltrato a nuestros hijos porque, por un lado les obliga a decantarse por uno u otro, y por otro, le haces sentirse culpable por amarlo.
Nos encontramos pues ante una consecuencia indeseable de las disputas entre adultos, como es la que se puede dar en una separación/divorcio, que es la de dar información a los hijos con la finalidad de que participen, como si de adultos se tratase, en dicha disputa.
Envenenas a tus hijos, aunque tú creas que les estás contando la verdad cuando los predispones contra el otro progenitor.
Una victoria pírrica la de que un hijo menor tome partido por uno de sus progenitores, una absurda manera de intentar hacer daño al otro progenitor cuando al que se le hace daño de verdad, y a veces de forma irreparable, es a los hijos.
Proteger a los hijos debería de ser el objetivo principal de padres y madres en las inevitables disputas en las que están inmersos en un proceso de separación/divorcio. Proteger a los hijos nos obliga a no dañar la imagen que tienen de su padre o de su madre.
Los hijos se hacen mayores. Los hijos ven, los hijos sienten, los hijos saben. Los hijos distinguen lo que es atención, qué es el cuidado, el cariño. Así, inevitablemente, llega un día en el que ellos toman sus decisiones, toman partido.
Mientras llega ese día enséñales que querer y sentirse querido es una estupenda manera de afrontar un divorcio.


Separarse ou divorciarse de xeito intelixente

A CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) xunto co Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad presentan esta guía escrita por Antonio Ortuño Terriza (Psicólogo Infantojuvenil) e Antonio Lafuente Torralba (Avogado). Nela, percorren diferentes aspectos da separación, desde os xurídicos ata os psicolóxicos, e tratan tamén como acadar unha boa adaptación dos nenos a esta situación.

Para ler a guía, preme na imaxe:


Divorcio: pais e fillos

O divorcio é un feito social. Case a metade das parellas que se casan acaban divorciándose e, xa que logo, case a metade dos nenos que nacen vivirán a experiencia da separación dos seus pais.
Ana Martínez Louro (Pediatra) dános algunhas pautas para que esta separación non pase factura aos nosos fillos, e potenciemos as facetas positivas que poida ter.


Para ler ou descargar estes consellos, preme na imaxe: