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Os nenos aprenden facendo


José Ramón Gamo é especialista en neuropsicología infantil. Nun ton próximo e fresco, explica como podemos incorporar a neurodidáctica á educación e os coñecementos científicos que mellorarán o proceso educativo dos nenos. Na liña apuntada polo investigador John Hattie, Gamo destaca que a mentalidad de crecemento e a perseveranza son as claves para lograr a transformación da aprendizaxe. Segundo Gamo ”no século XXI, os rapaces non poden seguir aprendendo por asignaturas. Teñen que aprender facendo”.
Sen dúbida un interesante vídeo no que aprenderemos sobre os rapaces e rapazas con TDAH e tamén sobre a educación en xeral.

Para ver o vídeo, preme na imaxe:



Que a hiperactividade non existe? É unha broma?

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com
Autoría: Elena Roger Gamir (Pedagoga)

Los que tenemos hijos con hiperactividad sabemos que no es ningún invento. Que no es falta de autoridad ni de límites blandos o demasiado estrictos. Que no es por sobreprotección ni tampoco adicción a las pantallas o a los videojuegos. No les hemos permitido salirse de la raya ni siquiera hemos tirado la toalla.
Hemos controlado normas y consecuencias, aplicado la autoridad positiva. Fomentado el desarrollo cognitivo y emocional. Les hemos ayudado a detectar sus errores y a buscar estrategias para solucionar problemas. Y la hiperactividad sigue ahí. Nos hemos formado, nos hemos preparado y puesto los medios para manejarlo y el TDAH sigue existiendo. Hemos aprendido a utilizar un lenguaje capacitador y a hacer preguntas megacognitivas. Pero el TDAH sigue allí. No es un fallo de comportamiento sino un problema neurológico.
Así que no digan que es un invento.
Decir que no existe, que es una moda, un invento del siglo XXI o de la industria farmacéutica; que es un problema ambiental o educativo estrictamente es colocar toda la responsabilidad en manos de los padres. Y no avanzaremos en la concienciación, tratamiento ni diagnóstico si no somos conscientes de que están implicados instituciones, profesionales de la salud y de la educación, padres y  en general una sociedad que castiga a nuestros hijos por ser como son, comenzando por los compañeros de clase.
Empecemos por nosotros, los padres, a enseñar a nuestros hijos a entender y aceptar a los niños con TDAH. Igual que saben que existen niños con diabetes o con intolerancia al gluten, también deberían entender que no siempre un niño que molesta en clase y que no para de moverse es maleducado y problemático. Deben entender que existe la hiperactividad y que tiene unas características. Y que a los niños  con TDAH ¡también! les gusta que les inviten a las fiestas de cumpleaños y que los elijan para formar equipo de fútbol.
Deben entender que a los niños con hiperactividad les gusta también poder equivocarse sin que les insulten, los desprecien o se burlen de ellos. Les gusta que les tengan en cuenta cuando se forman equipos de trabajo en clase y no les gusta ser siempre la ultima alternativa. Los niños con TDAH necesitan que sus compañeros de clase comprendan que no siempre pueden controlar esa impulsividad que tanto molesta a los demás y que tanto les perjudica;  que muy a menudo se sienten mal con sus decisiones y se arrepienten sin saber cómo corregir sus errores. Necesitan un amigo que les defienda, igual que los demás, y que les acepten cómo son.


Este vídeo os servirá de herramienta para explicar a vuestros hijos lo que es el TDAH.




Mamá, ¿eu son tonto?

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com
Autoría: Eva Santana, Doctora en Publicidad.


¿Qué le dices a tu hijo cuando te pregunta si “él es tonto”?

La periodista Eva Santana, ganadora en segundo lugar del II Concurso de Relato Breve organizado por la ONG The Art Factory Inc y la Asociación Española de Escritores y Artistas Españoles, nos lo cuenta en este relato.
Os invitamos a leerlo porque es otra manera de explicar a nuestros hijos por qué son tan especiales, por qué sus defectos y virtudes les hacen ser tan queridos, por qué lo que a primera vista sienten como negativo puede llegar a ser algo valioso para uno mismo y los demás. Y sobre todo, por qué lo que importa es nuestra propia percepción y no la de los otros.
Una bonita mirada sobre el TDAH y sobre todos los niños del mundo a los que no se les deja ser niños.

Superheroe

– ¿Mamá, yo soy tonto?
A los once años estaba convencido de ello, pero aún así necesitaba que mi madre me respondiera que no, que no era cierto, que yo era el niño más listo del mundo. Y sin embargo, ella no hizo nada de eso. Se limitó a hablarme, de manera un tanto enigmática, del Club de los Trastocados. Era un día cualquiera, mientras estaba atareada envolviendo el bocadillo para el colegio y preparando el almuerzo para mí y para mis hermanos:
– Si bueno, verás… hijo…- contestó mientras realizaba tres tareas a la vez. Me temí que soltaría una de sus charlas y solté un gruñido mientras me levantaba, ya arrepentido por haber preguntado, para abrir la puerta de la cocina y dejar que entrara el gato. De camino, hice una tirada a la peonza que cayó rodando al suelo, asustando al pobre Botones que entraba en ese momento y que salió, despavorido ante el ruido. Luego me detuve frente a la nevera para coger la leche. Segundos después olvidaba qué andaba buscando:
– ¿Buscas el vino? ¿Para desayunar?- me soltó mi madre, sin piedad, sacándome de mi estado de ensimismamiento y haciéndome caer en la cuenta que era la leche lo que buscaba.
– ¿En la puerta de la nevera?, ¿Dónde siempre, tal vez?- se adelantó, de nuevo, irónica al ver que tardaba demasiado frente a la puerta abierta del frigorífico mientras dejaba escapar el frío. Cuando por fin le enseñé el brick, replicó triunfante:
– ¡Qué listo es mi niño! ¿Ves? Ya he contestado a tu pregunta.
Y ahí zanjó la cuestión sobre si era tonto o no. No me hizo gracia. Le expliqué que el tutor del colegio decía que estaba trastocado, o algo parecido, que me costaba fijar la atención y que de seguir así, además de acabar con su paciencia, iba a suspender de nuevo. Y añadí:
 – Mamá no es broma.
– ¿Y no te ha explicado nada más del “Club de los trastocados”? – preguntó mi madre sin inmutarse por las malas notas y la paciencia- o más bien, la poca paciencia- de mi tutor. Tampoco pareció darse cuenta de la leche desparramada dentro y fuera del vaso.
– Es un Club de Superhéroes del que tú y algunos más formáis parte.- Debería haber dicho “formamos” porque ella también tenía las cualidades que yo heredé y que nos conferían el carácter de los miembros del Club. Pero no quiso robarme el protagonismo de la escena.
– Te puedes encontrar con héroes que tienen todo tipo de poderes: los que tienen el poder de escribir del revés, “los Superdisléxicos”; los que tienen el poder de hacer muchas cosas al mismo tiempo sin cansarse, “los Superactivos”; o los que cómo tú, tienen el poder de variar su concentración a menudo.
A mí ese Club me pareció una birria y ni tan sólo me animaron los superpoderes que me describió:
– Hay niños que a veces enerváis un poco a los profesores, cierto. Pero… ¿Te parece poco poder? ¡No les dejáis indiferentes! Sois niños que no vais por ahí con una capa, ni leggins o el calzoncillo por fuera pero, créeme que tenéis poderes como el de ver la solución cuando todo está embrollado, por ejemplo. Es como si tuvieras un mapa de los problemas y los vieras desde arriba, de modo que te es fácil encontrar un camino para salir de ahí. Mientras otros se atascan, tú encuentras una idea para salir del atolladero.
Mi madre usaba palabras que no entendía, como atolladero, y en consecuencia, yo ya había desconectado de su discurso. Sólo había retenido lo de “enervar a los profesores” y me disponía de nuevo a abrir al gato – que ahora quería salir y no, entrar- y darle otro meneo a la peonza, olvidando mi pregunta sin respuesta. Ella se sentó frente a mí, me buscó la mirada con sus ojos de miope y consiguió captar mi atención de nuevo. Luego prosiguió:
– Los niños como tú, no sólo tenéis grandes ideas. Además, tenéis sentido del humor, os preocupáis mucho por la familia, estáis siempre dispuestos a ayudar, sois muy creativos…
Mi madre siguió enumerando “superpoderes” pero yo ya no escuchaba. En ese momento me preocupaban más los lametones que daba mi gato al charquito de leche que se había formado en el suelo y que se había encontrado tan afortunadamente de camino a la salida. De pronto mi madre lanzó un aullido:
– ¡Uuuuu, no puede ser! si ya son menos cinco…
Eran casi las nueve y con tanta charla iba a llegar tarde al cole, de nuevo. Además, se había quemado el almuerzo y la casa empezaba a oler a chamuscado.
Mamá se fue corriendo a sus sartenes y yo a recoger la mochila que, aunque pesaba demasiado con tanto libro, me pareció más ligera que el día anterior.
Tal fuera que, si bien el discurso no me había convencido del todo (aún tardaría unos años en asumir que los de “mi Club” también teníamos grandes cualidades), mi madre había planteado una duda razonable sobre la cuestión de si era tonto o no. Y eso, en un niño de once años, ya era mucho.
Le di un fugaz beso de despedida y salí volando, con mi capa invisible, hacia el colegio. Segundos después, oí como me gritaba por el hueco de la escalera:
– ¡Hijooooo, el bocadillo!


Relato premiado en segundo lugar en el II Concurso de Relato Breve organizado por la ONG The Art Factory Inc y la Asociación Española de Escritores y Artistas Españoles


TDAH: guía práctica para pais e nais

Esta guía editada por ANHIPA (Asociación de niños hiperactivos del Principado de Asturias) coa colaboración da Federación Española de Asociaciones para la ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad, aínda cunha calidade técnica inferior á que desexaríamos, é unha guía sinxela e tremendamente útil para todos os que necesiten pautas para a educación de nenos con TDAH. Información seria, contrastada e presentada dunha forma amena.

Para ler ou descargar, preme na imaxe:


Guía de TDAH

Estes días puxémonos en contacto coa Asociación Elisabeth d´Ornano, asociación para o trastorno do déficit de atención e hiperactividade. Na súa páxina web poderedes atopar unha estupenda guía para pais, (tamén hai unha para mestres), sobre este trastorno.

Coa autorización desta Asociación, simplemente tedes que premer na imaxe para entrar na súa páxina web e descargala (gratis) desde alí. Atoparédela no fondo da páxina.




Una docena de capacidades naturales que tienen los niños TDAH



Cuanto más avanza la ciencia, más se complica eso de poner límites a la normalidad en el aprendizaje. Hace unos 10 años, el término neurodiversidad llegó para revolucionar la concepción tradicional del patrón neurofuncional y para ampliar su espectro.

Uno de estos científicos es Thomas Amstrong. Autor de libros como El poder de la Neurodiversidad, Amstrong es uno de los defensores de las capacidades especiales que tienen determinados individuos con trastornos de aprendizaje, entre ellos los TDAH. Defiende que los patrones de pensamiento diferentes que tienen estas personas son imprescindibles para construir una sociedad más rica y plural.
Aceptar esta realidad es un hecho vital para nuestra supervivencia como especie, tanto como la biodiversidad que cuidamos en la naturaleza.
El llamado Trastorno de Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad) se fundamenta en una serie de diferencias biológicas que afectan a un par de neurotransmisores y a la conexión entre lóbulos prefrontales y neocórtex.

No voy a hablar de las dificultades que origina a quienes la padecen, ni de las etiquetas, ni de los  límites que se les imponen, porque sobre eso encontrarás multitud de bibliografía. Demasiada, contradictoria en algunos casos y de un determinismo abrumador.
¿Te has planteado alguna vez cómo se siente un niño al que se etiqueta con un trastorno cargado de limitaciones desde su más tierna infancia?
Yo lo se muy bien. Por eso escribo este post. Aunque me he documentado durante años, no pretendo escribir un artículo científico, sino un texto escrito desde el corazón de una madre y persona con TDAH.

En realidad tener TDAH es como llevar gafas. ¿Una discapacidad o una circunstancia? No es algo que determine el éxito o el fracaso. Ni algo que te haga malo o bueno. Lo que sí es determinante es el enfoque desde el que lo abordas, cómo utilizas tus capacidades, que son muchas y como lidias con las etiquetas que traten de limitar tu desarrollo.

1. Superación



Dicen que estos niños tienen menos tolerancia a la frustración, pero por eso llegarán a tener más ocasiones para aprender estrategias con las que gestionarla e ir superando las situaciones difíciles que la vida les pondrá por delante. Hay que confiar en ellos y proporcionar oportunidades para que aprendan lo valiosos que son.
Todo niño necesita aprender a conocerse, a sacar partido de sus capacidades y a buscar estrategias para compensar sus puntos débiles.

2. Espontaneidad



Dicen que son impulsivos, pero en realidad son espontáneos. Es importante cuidar el modo es que usamos las palabras, sobre todo cuando nos dirigimos a los niños, porque la forma en la que los catalogamos influye en su auto-concepto. Ahí es, precisamente, donde el entorno, sin querer, puede dañarlos y frenar su potencial.


La espontaneidad es una cualidad positiva propia de mentes creativas, abiertas y aniñadas.

3. Concentración incidental



¿Qué os parece si os digo que son muy buenos prestando atención? No me lo estoy inventando, no: la biología les ha dotado de un cerebro especialmente bueno para un estilo de concentración diferente del que se entrena en las escuelas. Se llama atención errática y es una especie de “atención cazadora” que les capacita para percibir muchas cosas en un corto espacio de tiempo; y es que estos maravillosos niños se fijan en detalles que otros ni vemos.
Mientras los “buenos estudiantes” aprenden los detalles de la fotosíntesis, los chicos con TDAH miran por la ventana preguntándose si funcionará en un día nublado” – Lara Hons-Webb “The Gift of ADHD”. 


Como tienen más interés por el conjunto que por las partes, la atención centrada en la tarea -es decir, la sostenida en acontecimientos repetitivos- les resulta más complicada. Esta es la clase de atención que se valora en las aulas.


4. Hiperconcentración


Tienen una asombrosa capacidad para concentrarse en situaciones de alto estímulo y son capaces de lograr un rendimiento extraordinario. El hiperfoco siempre se ha considerado un rasgo propio de mentes excepcionales. 

Para que se produzca la hiperconcentración deben darse dos condiciones: que la tarea guste y que esté estructurada, es decir, que tenga determinadas normas o implique la obtención de una recompensa. Así pueden fluir durante horas, concentrados sin esfuerzo en su “gran tarea”.
¿Sabías que muchas personas que han destacado en deportes, artes y ciencias tenían un cerebro TDAH? ¡Es que tenéis un don maravilloso!

5. Capacidad de adaptación



La planificación y la organización es todo un reto para ellos. Ahí os doy la razón. En cualquier caso, nada que no pueda resolver una agenda y un aprendizaje de estrategias; pero incluso esto tiene un lado positivo.
Como están tan acostumbrados a adaptarse al desorden son estupendos para afrontar cambios bruscos en su entorno (de trabajo, residencia, viajes o crisis).


Así, como adultos, van a destacar por su capacidad para reconstruir su equilibrio y crear nuevos entornos favorables.


Biológicamente, esa capacidad se basa en la rapidez con la que establecen nuevas conexiones neuronales, algo que tienen muy entrenado gracias a la atención incidental, y que les hace desarrollar una excelente percepción y una capacidad innata para encontrar soluciones innovadoras en cualquier escenario. 

6. Buscadores natos



Recientes estudios neurológicos hablan de que el cerebro TDAH puede ser incluso una ventaja evolutiva. Por lo visto, hay un gen hereditario que afecta a la regulación de la dopamina y que se debe a la mutación de un alelo de gen 7 (DRD4). Lo llaman el gen de la novedad, y dota a sus portadores de una capacidad innata para la innovación.

En su eterna búsqueda, parecen vivir con cierta dispersión e irregularidad, incluso pueden resultar caóticos a los ojos de personas no TDAH. Pero, como tantas veces, las apariencias engañan. 

A medida que se conocen a si mismos y aprenden a gestionar sus capacidades, van creando determinadas estructuras en su vida. Amstrong lo llama “nichos en los que disponer de un cierto orden para poder concentrarse y dedicarse a lo que les apasiona”.

Que necesiten cierto orden no implica que les guste llevar una vida aburrida o monótona. Todo lo contrario, les gusta aprender, viajar, experimentar y buscarán entornos, personales y profesionales, donde desarrollarese amor por lo nuevo, por el cambio y por los retos. Se me ocurren muchas profesiones para estos innovadores natos ¿y a ti?

7. Memoria visual



Tienen una especie de mapa dibujado en sus cabecitas de los lugares y las cosas que han visto y sorprenden con frecuencia recordando detalles y sitios inesperados. Su memoria visual, en general, supera a la auditiva; por eso, escribir les ayuda a recordar más que recibir instrucciones verbales.

8. Creativos natos

Todas las papeletas para destacar en profesiones creativas las llevan “de serie”: una mente integradora, rapidez de pensamiento, atención cazadora, el gen de la novedad… Por si esto fuera poco, resulta que con el tiempo sus cerebros desarrollan un número mayor de conexiones neuronales interhemisferiales, lo que configura su habilidad fisiológica natural para al pensamiento divergente.

Pero, aunque tengan aptitudes para la creación visual o científica, a lo largo de su formación académica van a encontrar un sistema poco orientado a potenciar sus habilidades.

 Por ejemplo, no son especialmente diestros con la motricidad fina y con frecuencia no se les estimula a dibujar, aunque tengan una gran imaginación visual y una gran habilidad para conceptualizar. En ciencias les cuesta un poco más el cálculo, pero en un entorno de aprendizaje divertido, podrían aplicar su extraordinaria capacidad asociativa a la investigación.
Estimulando adecuadamente a los TDAH, la sociedad disfrutaría de más científicos capaces de grandes logros.

9. Niños eternos



La neotenia es la capacidad de mantenerse joven. La biología del desarrollo destaca como cualidad la pervivencia del niño que llevamos dentro y  antropólogos tan prestigiosos como Ashley Montagu sugieren que es un indicio de un cerebro evolucionado.

 La neotenia se manifiesta tanto en el plano físico como en el mental. Por eso son ingeniosos, divertidos, juguetones y tienen un extraordinario sentido del humor, incluso de adultos.
Cuanto más evolucionada es una especie, más probable es que haya elementos infantiles en la edad adulta – Ashley Montagu.

10. Estabilidad mental



Como se adaptan de forma natural al entorno aprenden a modularse y hacerse emocionalmente resistentes. Su flexibilidad mental ejerce una influencia positiva que les predispone a ser adultos emocionalmente equilibrados.

Además, cuentan con algo más para superar los vaivenes de la vida: un sentido del humor capaz de convertir en divertida anécdota cualquier cosa que les suceda por mala que sea. Esto no significa que, ante una situación difícil eludan el proceso de duelo, en absoluto, pero sí les hace más resistentes y hábiles para lograr la recuperación.

11. Vitalidad y energía



Estas personas llenas de energía y ganas de aprender necesitan una vida con estímulos físicos e intelectuales. Si se les proporciona movimiento, contacto con la naturaleza y una forma de aprendizaje más interactiva y divertida sus resultados académicos pueden ser tan brillantes como los de cualquiera.

12. Empatía
 Se llama empatía “al sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad de otra”. Esta capacidad cognitiva es un factor de cohesión social vital para la supervivencia de nuestra especie. La empatía se estimula cuando los niños crecen en un ambiente de comprensión y afecto, y los TDAH tienen predisposición natural para la empatía. Su naturaleza es ser bondadosos, justos y solidarios en entornos colaborativos.

Creo que la empatía es una de las capacidades menos valoradas de nuestro modelo social, y su ausencia ha contribuido a corromperlo y provocar la crisis de la civilización que actualmente vivimos.


Para cerrar este post, os dejamos con una lista de genios con TDAH, porque todos necesitamos modelos positivos que nos inspiren y estos niños no van a ser menos.


Dedico este post a mi hijo y a todos los niños con TDAH.

Nota de la autora: Algunos de los rasgos que describo no son compartidos por todos los niños pero sí por la mayoría. Este artículo está escrito con todo el respeto a los profesionales y basado en mi experiencia personal, la documentación que he ido consultando a lo largo de estos años y las aportaciones que han realizado expertos y personas con TDAH con las que he consultado.


 Sobre Nuria Carbó
Comunicadora de profesión desde hace más de una década. Freelancer, por vocación. Licenciada en Publicidad - Relaciones Públicas y Bióloga. Aprendiz vocacional y curiosa, muy curiosa.




Imagen cedida por la autora para ilustrar este artículo. 
“Republicado con permiso, cortesía de Unadocenade.com”.