Tres sinxelos exercicios para axudar a teu fillo a aumentar a atención


Autoría:  Elena Roger Gamir (Pedagoga)
Republicado con autorización de http://www.solohijos.com/web/


Después de 30-40 minutos nuestros hijos comienzan a perder su capacidad de concentración. Algunos, mucho antes.
Os proponemos estos sencillos ejercicios para retomar la atención de vuestros hijos después de un largo lapsus de tiempo estudiando, incluso antes empezar los deberes, justo después de la llegada a casa.
El ejercicio de la respiración/relajación es especialmente práctico para enseñar a vuestros hijos a manejar su cerebro emocional. Ayúdales a que lo pongan en práctica cuando se avecina una crisis o para retomar el control después de la misma. Perfecto también para ti en estas mismas situaciones.

Como ensinar a un neno a usar gafas


Republicado con autorización de https://www.educapeques.com

Es indispensable que en caso de que los niños y niñas necesiten usar gafas, sus padres les sirvan como guía para enseñarlos a usarlas y que entiendan la importancia de hacerlo para su salud, para lograrlo puedes tomar en cuenta los siguientes consejos:

9 pasos para enseñar a tu niño a usar gafas


  • Cuando te enteres de que tu hijo necesita usar gafas, trata de no hacer uso de frases negativas al respecto, pídele su opinión antes de suponer que no va a querer usarlas, si lo haces puedes predisponerlo a que piense que el uso de gafas es malo.
  • Deja que elija las gafas de acuerdo a su gusto, de esta manera, es posible que acepte usarlas con mayor facilidad, explícale que estas necesitarán cuidados, y que tiene la posibilidad de elegir unas que le permitan adaptarse a cualquier postura.
  • Pide a tu oftalmólogo que te ayude en este proceso delicado ya que estos especialistas están acostumbrados a tratar con niños e incluso llegan a lograr que estos se sientan cómodos con ellas, en caso de que tu hijo no acepte los cambios con facilidad, explícaselo al especialista antes de que le indique el uso de gafas.
  • Es indispensable que converses con los pequeños acerca de la importancia de tener una buena salud visual y cuáles pueden ser las consecuencias de no utilizarlas como lo indica el doctor, sino logras convencerlo pídele al oftalmólogo que se lo explique, quizás logre convencerlo.
  • Trata en lo posible de que las personas que formen parte del entorno del niño, eviten comentarios de tipo despectivo acerca de sus gafas, habla con su maestra para que vigile que lo mencionado no ocurra en el colegio.
  • Si has logrado que se adapte poco a poco al uso de gafas, evita dar demasiada importancia a este tema, tómalo como algo normal y actúa como si no estuviera usando las gafas, de lo contrario, podría tener resultados contraproducentes, llegando a provocar que rechace su uso nuevamente.
  • Evita castigarlos o pelear con ellos por haberse quitado las gafas, pero si es importante que cuando las lleven puestas refuerces su comportamiento, sólo necesitarás mostrarte optimista ante él y su aceptación de las gafas.
  • Escucha al niño para que puedas entender cuál es la causa del rechazo al uso de las gafas, cuando exponga sus ideas es importante que hagas lo posible por tranquilizarlo, la comunicación es una parte esencial de este proceso.
  • Si tienes familiares que usen gafas, enséñaselas, esto puede servirles como modelo de inspiración.

Consejos para el uso correcto de las gafas en niños

Como padres deben explicarles a los niños que la única manera de mejorar su visión es a través del uso de las gafas, tal cual como lo indicó el doctor, trata de buscar un modelo de gafas que se adapten a su criterio y a su gusto, en la actualidad podrás encontrar una gran variedad de modelos, con diseños variados.
 Toma en cuenta los siguientes consejos para que enseñes a los niños a usar correctamente las gafas:


  • En primer lugar debes indicarles que sus gafas necesitan algunos cuidados y que al no estar usándolas deben guardarlas en su estuche para evitar que se deterioren por cualquier motivo, da ejemplos de la forma correcta en que deben hacerlo.
  • Selecciona gafas que se adapten perfectamente al rostro del niño, estas deben tener una banda para que se sostengan en su cabeza y puedan moverse como quieran.
  • Explícale que las únicas manos que pueden manipular las gafas son las tuyas, las de su papá o cualquier adulto de su entorno, con el tiempo podrás observar cómo el mismo va haciéndose cargo de esa responsabilidad, sin embargo, al principio es indispensable que te mantengas atento para evitar que los anteojos pasen a ser un arma para la manipulación o un juguete.
  • Intenta comenzar con pequeños incrementos de tiempo para el uso de las gafas y poco a poco ve aumentándolo para poder facilitar la tolerancia y adaptación del niño, cuando el niño tenga puestas sus gafas realiza cualquier actividad que los motive y si se quita los anteojos pon un alto en la actividad que estén desarrollando, hasta que se las ponga nuevamente.
  • Trata de hacer que el uso de los anteojos forme parte de sus rutinas y de su vida cotidiana, intenta poniéndoselas en la mañana cuando lo vistas y quitárselas antes de la hora de dormir o la hora de la siesta, haz que el uso de las gafas forme parte de su rutina al vestirse y deja que permanezca con ellas puestas el tiempo que pueda tolerar, se recomienda que cada día que pase incrementes la cantidad de horas diarias en la que el pequeño hace uso de las gafas.
  • Observa cuidadosamente si cualquiera de estas técnicas está funcionando, pero no olvides que tus pequeños necesitan paciencia, pero es importante que esta sea firme, para que no afecte el proceso de adaptación a las gafas.

Meu fillo fala sen parar


Autoría:  Sara Tarrés
Republicado con autorización de https://www.mamapsicologainfantil.com

Si tu hijo habla sin parar todo el tiempo, como si pareciese que no hubiera mañana para contarte todo lo que tiene en su cabeza y te estás preguntando si esto es o no normal, este post puede ayudarte a responder algunas de tus inquietudes. Pensando en otros padres o madres que, como yo, convivís con hijos parlanchines os he preparado este post para que entendáis por qué nuestros hijos hablan sin parar y qué podemos hacer para que vayan aprendiendo a poner límites a su locuacidad o verborrea.
Sí, es cierto, mi hijo también habla sin parar y lo hace todos los días hasta el punto que debemos pedirle por favor que se frene un poco y deje espacio para los demás. Es decir, que escuche y atienda, respetando los turnos de palabra de los que tiene a su lado. Porque esta forma de hablar sin parar puede acabar acarreándole problemas, en casa, en el cole o en el trabajo cuando llegue el momento.

Si a ti también te ocurre esto y no sabes qué hacer con ese niño parlanchín con el que vives, hoy tratamos este tema: hijos que hablan sin parar.
Un tema que mucho tiene que ver con la necesidad de atención, las habilidades sociales y la impulsividad. Rasgos por los cuales en algunos casos se relaciona a este tipo de niños con un trastorno del que mucho hemos oído hablar: el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad). Pero no te alarmes, que si tu hijo habla sin parar no es por que sufra necesariamente TDAH, existen otros motivos como muy bien verás en este post.

Mi hijo habla sin parar y me agota

Los niños charlatanes, aquellos que hablan sin parar, los que no dejan de preguntar y repreguntar sin dejar espacio a los demás para responder, que siempre tienen algo que decir o contar son niños que nos agotan y acabamos dejando de prestarles atención. Justo lo que ellos más necesitan y que expresan de este modo: hablando.
Seguro que te has encontrado en esta situación más de una vez. Tu hijo sigue hablando y hablando pero tu ya has desconectado por puro agotamiento. Y cuando tu cerebro ya no puede más le dices que se calle de una vez por todas.  Tras esto … te sientes mal.
Es normal que luego te sientas así, porque en realidad tu hijo no se está comportando mal ¿o sí? Dependerá de la situación, lo explico más adelante.
¿Por qué habla tanto mi hijo? ¿Hablar sin parar o mucho es un mal comportamiento?
Por lo general los niños que hablan sin parar lo suelen hacer más bien porque:

  • necesitan acaparar la atención, de un adulto (por lo general) o de un amigo;
  • están muy contentos, nerviosos o excitados;
  • tienen una idea en la cabeza y tienen que explicarla de inmediato por temor a olvidarla;
  • están tan absortos en sus temas que no se dan cuenta que los demás también quieren hablar
Por lo general, hablar mucho no es un problema. Los niños habladores y que nos cuentan todo aquello que les ocurre son niños que desarrollan una serie de habilidades verbales, lingüísticas y comunicativas muy positivas. Habilidades que, bien gestionadas, les permitirán mantener unas interacciones sociales mucho más enriquecedoras que aquellos que tienen una conversación pobre y restringida. Por lo tanto, hablar mucho no tiene porque ser algo negativo.
Sin embargo, hablar sin parar o en exceso será un mal comportamiento o un comportamiento inadecuado cuando:

  • Hable en contextos que no debe, por ejemplo en horario de clase, cuando el profesor pida silencio, en el cine o teatro, …
  • Interrumpa otras conversaciones.
  • No respete los turnos de palabra.
  • Diga lo primero que se le pase por la mente faltando el respeto a otras personas.
En situaciones como estas, obviamente, hablar mucho es un problema de conducta al que debemos poner remedio cuanto antes. Generalmente, en estas situaciones estamos delante de una falta de límites y normas o en algunos casos podemos verlos como rasgos que encontramos en los perfiles de los niños con TDAH. Pero no solo por estos rasgos se puede realizar un diagnóstico. Para realizar un diagnóstico de TDAH es precisa la evaluación del niño por parte de un profesional acreditado quien tendrá en cuenta muchos otros factores.
Consejos para padres con niños que hablan sin parar
Cuando tienes un niño parlanchín, de estos de los que hemos estado hablando hoy, lo mejor que podemos hacer es armarnos de paciencia y entender por qué necesitan hablar tanto.
Cada niño, como es natural, tendrá su particularidades, sus necesidades concretas, por eso antes de cualquier tipo de intervención lo mejor que podemos hacer como padres es observar atentamente y descubrir cuál es la motivación o la carencia que está expresando nuestro hijo.

  • ¿Necesita atención? Escúchale atentamente, en esta ocasión y en otras, sobre todo cuando no esté hablándote. Hazle saber que es importante para ti, que estás atento a su vida aun cuando él no te reclama.
  • ¿Está nervioso, tiene miedo, está contento, … sus emociones le desbordan?  Enséñale a identificar y gestionar sus emociones, permítele que se exprese y suelte todo aquello que le angustie, atemorice o le haga feliz. Hablar sobre nuestras emociones es el primer paso para que empecemos a educarlas.
  • ¿No se percata de la necesidad de hablar de los demás? Entrena sus habilidades sociales, en concreto la empatía, la asertividad y la escucha activa. Lo hablaremos en otro post con más detalle porque si bien es cierto que la habilidad para conversar y comunicarnos con los demás es un antídoto contra el aislamiento social también es igualmente cierto que mantener actitudes “agresivas” al hacerlo provoca rechazo. Dentro de estas actitudes “agresivas” encontramos: no respetar las normas, hablar demasiado, interrumpir a los demás, querer ser siempre el centro de atención, tratar de imponer nuestros intereses y opiniones, …
Como vemos, el hecho de tener un hijo que habla sin parar es un tema amplio y mucho más complejo del que en un inicio podríamos pensar.




5 Cousas imprescindibles para levar na mochila do cole (e que ademais non pesan)


Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo
http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/

Ya está todo preparado para la vuelta al colegio, uniformes, libros y mochilas, los estuches con despliegue de bolígrafos, lápices, y gomas, las calculadoras, agendas,  pero hay otras cosas que también metemos en las mochilas de nuestros hijos sin darnos cuenta de ello, unas aligeran el peso de la mochila y otras, sin embargo,  pesan tanto como una enciclopedia. Nuestras actitudes, nuestras opiniones, nuestra manera de actuar y orientar a nuestros hijos en su vida escolar, todas esas cosas también van a ir dentro de su mochila.

Te propongo 5  imprescindibles para meter en la mochila de tu hijo:

1.-  RESPETO, que deben de utilizar durante toda la jornada escolar y se dirige hacia sus maestras y maestros, hacia los profesores pero también a cada uno de sus compañeros y compañeras de clase. Recuérdaselo toda las mañanas porque a estas edades, a veces, se les olvida. Y enséñale cómo se hace respetando tú a sus maestros y compañeros.
2.- Oportunidad de aprender a asumir RESPONSABILIDADES, pero te recuerdo que esta es una tarea cotidiana, cada dia un pasito más, poco a poco, porque no puedes esperar  a que tu hijo se despierte un día diciendo: “¡que me he hecho responsable!”, para que se hagan responsables los hijos es necesario que sus padres vayan dejando de responsabilizarse, progresivamente, de las tareas de los hijos.
3.- AGRADECIMIENTO. No hay mayor fortuna que la del conocimiento, la de aprender. Así que cada vez que tu hijo se queje, con razón o sin ella, recuérdale que cuando uno está buscando un tesoro ( y el conocimiento es el mejor de ellos) nos topamos con muchos y diferentes obstáculos. Agradecer a los que le educan es una manera de poner en valor la educción.
4.- FORTALEZA. Somos animales sociales y necesitamos a los demás para poder ser nosotros mismos. La interacción, la comunicación, la convivencia genera muchos roces y durante  la infancia y  la  adolescencia pueden provocar algún sufrimiento. Ser fuerte no es aguantarse, ser fuerte no es actuar como si no pasara nada. Ser fuerte es reconocer el dolor y sentirse capaz de hacerle frente. Y para eso necesitan nuestra ayuda y comprensión como padres y profesores.
5.- ÁNIMO. El colegio no es un parque de atracciones del conocimiento donde al grito de “aprender es divertido” los hijos lo pasan genial. El ánimo, la motivación,  es una actitud que nace dentro de cada uno de nosotros y nos ayuda a hacer frente a los retos diarios. Sé un padre o una madre que actúa con ánimo y verás cómo tus hijos lo aprenden, pero dales tiempo. Sé un padre que utiliza el elogio para animar pero también para enseñar a los hijos a reconocer sus puntos débiles.

Puedes meter muchas más cosas como confianza, sentido del humor, perseverancia, etc., pero procura que no sean cosas que añadan peso a sus sobrecargadas mochilas. Recuerda que hay palabras y actitudes  que impulsan y palabras y actitudes que destruyen. Y sobre todo recuerda que estamos educando hijos que no están terminados, que es ahora cuando podemos influir en ellos, sin prisa, sin angustia, con tesón.
Cansada tarea la de educar, pero si no lo haces tú, ¿quién será  guía de tus hijos?

Razóns polas que o teu fillo debe caer, mancharse e mancarse


Autoría: Sara Tarrés
Republicado con autorización de https://www.mamapsicologainfantil.com

En un momento en el que los niños apenas juegan en las calles y los padres nos hemos vuelto tan sobreprotectores ,hasta un punto insospechable, es necesario recordar que para que nuestros hijos desarrollen una infancia física, psíquica y emocionalmente sana hay que dejarlos caer, ensuciarse y rasguñarse.
Los niños necesitan correr y saltar, caerse, ensuciarse y rasguñarse para ser felices
Con frecuencia los padres nos quejamos de que nuestros hijos no están contentos con nada, que se aburren con todo, que no saben jugar, que teniéndolo todo se sienten vacíos, …
Pero también es cierto que casi con la misma frecuencia, si analizamos bien nuestra forma de ser padres hoy, nos encontraremos limitando a nuestros hijos en su camino para conseguir esa felicidad que tanto ansiamos para ellos.

“Porque es fácil caer en la sobreprotección de los hijos, evitando situaciones vitales necesarias para estar preparados para afrontar el día a día, y por ende la vida.”
Mercedes Bermejo Boixareu

Porque los niños, mi hijo o el tuyo, deben caerse, ensuciarse y rasguñarse. Sí, tal y como lo lees, aunque no se trata de que lleguen cada día llenos de magulladuras ni que, nosotros – sus padres – dejemos de velar por su integridad física.
Se trata de que puedan explorar su entorno y aprender de él. Se trata de que puedan salir a la calle y jugar en el parque, correr por la montaña, saltar y salpicarse en un charco y ensuciarse las manos de tierra, hierba o barro. Tal y como lo hemos hecho nosotros, sus padres, cuando éramos niños y nos permitían jugar con libertad. Lejos de la televisión, en esa época donde la tecnología no dominaba nuestras vidas y el juego desarrollaba nuestra imaginación y expandía nuestra fantasía, y por tanto nuestra alegría.
Los niños aprenden jugando, tocando y experimentando
Como muy bien sabrás, caerse, ensuciarse y rasguñarse es necesario para aprender, además de leer, pintar o dibujar. Porque como ya hemos apuntado en éste y otros post de este mismo blog el niño que explora es un niño que aprende cómo funciona el mundo a su alrededor. Aprende a dominar su cuerpo, aprende a imaginar, a ser creativo con lo que tiene

Un niño que juega, que salta, que corre que va de aquí para allá sin miedo a caerse, ensuciarse o rasguñarse es un niño que crecerá con mayor seguridad en sí mismo y mejor autoestima.
Un niño no debe estar todo el día encerrado en casa, sentado delante de un televisor o cualquier otro tipo de pantallas. No olvides leer  este post: “Trastorno por Déficit de Naturaleza“
Los niños necesitan poder disfrutar de la naturaleza y del aire libre, lejos de temer moverse en exceso no vaya a ser que molesten, rompan algo o ensucien la ropa que llevan puesta.
Tu hijo, el mío, el de la vecina o el de tu amiga, necesita hablar en voz alta, reírse a carcajadas, dejarse caer en el suelo y revolcarse en la hierba o la arena. Y sí, necesitan caerse, ensuciarse y rasguñarse para ser niños y aprender.

Por que non é bo levantar un castigo antes de que se cumpra


Republicado con autorización de https://www.escuelaenlanube.com

Los castigos son la parte mas controvertida  de la educación de los niños, y es que pocas veces padre, madre y educadores, llegan a estar de acuerdo en cuanto lo que se debe y no se debe hacer a la hora de los castigos, es probable que en lo único que todos están de acuerdo –  si no es así, debería serlo- es que el castigo físico debe ser eliminado por completo.
Lo que se busca con un castigo, es que los pequeños realmente aprendan algo de él, y no vuelvan a realizar determinada conducta y además que aprendan a hacerse responsable por las cosas que hacen.

¿Levantar un castigo o no?

Una de las grandes dudas que surgen alrededor de los castigos, es si debemos o no levantarlos una vez se han impuesto, y la respuesta rotunda y definitiva es no.
No se trata de que seáis completamente rígidos, sino, que para conseguir que el castigo sea verdaderamente educativo, debéis imponerlo con seriedad, pero si imponéis un castigo y al poco tiempo lo levantáis, entonces el niño se dará cuenta que no es serio y probablemente no aprenderá nada ello.
Levantar un castigo es en realidad una mala idea, pues le estáis enviando mensajes equivocados al pequeño, y eso es algo que no debe suceder.
5 Pautas para que no tengáis que levantar un castigo
Algunas de las razones por las que probablemente pensáis en levantar el castigo que has impuesto, es que sintáis que este ha sido demasiado fuerte, o demasiado largo para la falta que el pequeño ha cometido, es por eso que para que no tengáis que pasar por esa situación, al momento de colocar el castigo, seáis bastante razonable y te toméis las cosas con calma.

  1. Primero que todo debéis tomarte las cosas con calma, cuando el niño haga algo por lo que deba ser castigado, no actúes sin pensar, pues podéis decir cosas hirientes y además podéis colocar un castigo de que después te arrepientas.
  2. Dile al niño el motivo por cual lo vais a castigar, el de tener claras las razones.
  3. Cuando estéis pensando en el castigo que impondréis, debes ser racional, pues el castigo debe ser proporcional a la acción que el niño realizo, y además debe estar relacionado con dicha acción.
  4. Debéis dejar clara la duración del castigo, este punto es muy importante, pues no debéis levantar el castigo, este siempre debe cumplirse.
  5. El castigo debe colocarse cuanto antes, no debéis esperar a que pasen días para imponerlo, pues la relación acción – castigo puede perderse y podéis perder el aprendizaje que este le deje al pequeño.

Es muy importante que coloquéis castigos racionales, relacionados con la acción, que sean cuanto antes, que el pequeño conozca la razón por el que se castigará, y sobre todo, que este castigo no sea levantado para que pueda mostrarse la seriedad y la importancia de que las cosas se hagan bien, de esa forma el pequeño entenderá que todo lo que hace tiene consecuencias.



Non mires o seu comportamento, fíxate no seu proceso cognitivo


Autoría:  Elena Roger Gamir (Pedagoga)
Republicado con autorización de http://www.solohijos.com/web/

Ante un conflicto con tu hijo, lo importante no es solucionar el problema. Lo importante es que te fijes en qué esquemas mentales le han llevado a tomar esa decisión incorrecta.
De esta manera tú puedes ser modelo de resolución de conflictos, ayudándole a valorar la información que él o ella no tuvo en cuenta al reaccionar de esa manera.
Se trata de no fijarnos en el comportamiento sino en interpretarlo para ver qué habilidades cognitivas no está utilizando adecuadamente.
Antes de intervenir, pregúntate: ¿qué es lo mi hijo necesita ahora de mí para que se modifique y haga un aprendizaje adecuado?
Si quieres que desarrolle el autocontrol cognitivo, dale un tiempo para reconducirse y luego hazle las preguntas adecuadas para que desarrolle criterio.
“Si ahora estás más tranquilo, podríamos hablar de lo que ha ocurrido hace unos minutos:

  •       ¿Te has dado cuenta de cómo ha empezado todo?
  •       ¿En qué momento crees que has dejado de controlar?
  •       ¿Podríamos haber reaccionado los dos de otra manera?
  •       Explícame cómo te gustaría que yo hubiera reaccionado.
  •       ¿Qué consecuencias crees que ha ocasionado tu decisión de actuar así? ¿Para ti? ¿Y para los demás?
  •       ¿Has conseguido lo que deseabas?…”


Como axudo ao meu fillo a mellorar se el non cre que pode facelo?


Autoría:  Elena Roger Gamir (Pedagoga)
Republicado con autorización de http://www.solohijos.com/web/

“Soy así, no puedo cambiar. Por más que me esfuerzo, suspendo cada evaluación cuatro o cinco asignaturas. No soy tan inteligente como mi hermano. Siento que no sirvo para nada, que solo os doy problemas y que os entristecéis por mi culpa. Cómo me gustaría ser de otra manera, papá, mamá, pero no puedo cambiar… De verdad que estudio, y me organizo, y hago lo que puedo, pero no es suficiente porque no soy listo, no sirvo para esto…”
A menudo nuestros hijos no son conscientes de sus avances ni de sus conquistas. No creen alcanzar nuestras expectativas y tienden a la tristeza y a la desmotivación. Se comparan en una única dimensión y no reconocen los cientos de avances que hacen cada día y que les permiten madurar. No tienen instrumentos para valorar su mejora o su cambio y acaban por fijarse solo en lo negativo sin apreciar sus múltiples avances.

Ellos no saben que están mejorando. ¡Díselo tú!

¿Cómo convertirte en “un instrumento de valoración” para tu hijo?

Debes ayudarle a que se percate de sus pequeños o grandes avances en otros campos, para que ese éxito sea un trampolín para atreverse a probar nuevos desafíos. Darse cuenta de que ha conseguido pequeños cambios le ayudará a sentirse competente y capaz de cambiar en áreas más difíciles y arriesgadas.
Es verdad que estas notas pueden mejorarse mucho, pero mira tu evolución. El mes pasado suspendiste cuatro asignaturas. ¿Cuántas has suspendido este mes? ¿Te has fijado que además de suspender una menos has subido nota en dos asignaturas? ¿Y qué me dices de la actitud? Casi todos tus profesores dicen que has mejorado y que estás más atento en clase, sin necesidad de llamarte la atención como antes. Yo creo que esto son también buenas notas… ¿qué opinas tú? Si sigues así, ¿cómo crees que serán tus notas el mes que viene?
¿Recuerdas las vacaciones del año pasado? ¿Recuerdas el viaje en autobús? Yo me acuerdo de que te entristeciste mucho porque nadie quería sentarse a tu lado. Y ahora me estás explicando que en ningún momento has estado solo, ni en el autobús ni en la habitación. Uhm, ¿qué crees que significa? Yo pienso que tus esfuerzos por acercarte a tus compañeros han dado resultados y tu plan de invitarlos a casa también. ¡Han funcionado tus estrategias! Además de esa bonita sonrisa que ahora se te ve más…
El mes pasado necesitaste ayuda del papá para arreglar tu skate y veo que ahora te atreves a intentarlo solo.
Antes del verano te negabas en rotundo a ir solo a casa de la abuela y ahora no solo te atreves, sino que además te encanta ir sin mí…
Crea anclajes en su memoria
Hazles notar esos momentos de pequeños triunfos y conviértelos en anclajes para futuras situaciones en los que se sienta incompetente. Compara una experiencia ya vivida con la situación nueva, de modo que pueda recordar cómo la solucionó y que sensaciones sintió, adaptando las viejas estrategias a la nueva situación.
¿Recuerdas cuando fuiste al curso del Dale Carnegie? Tenías incluso fiebre, de lo mal que lo estabas pasando. Te sentías muuuuy asustado y no te atrevías a hablar delante de todos aquellos chicos. Pero lo hiciste. Y te aplaudieron. Te felicitaron. Incluso te lo dijeron por escrito, en aquellas pequeñas notas, ¿Te acuerdas? ¿Quieres que las leamos de nuevo? Fuiste capaz de hacer algo que te costaba mucho.
¿Por qué crees que esto es diferente? ¿Esta situación no se parece a aquella? ¿En qué se parece? ¿Puedes hacer lo mismo que hiciste entonces o crees que debes cambiar algo? En aquel momento te sirvió…¿Por qué no te va a servir ahora?…

¡La primera condición para que cualquier ser humano mejore y se modifique es que se crea capaz de cambiar!

A pesar de que las notas digan lo contrario, de que los profesores ya no sepan qué hacer con él, de que esté encasillado en clase con “¡Peligro!, ¡Bomba de relojería!”, de cualquier trastorno asociado…nuestro hijo se modificará y se enriquecerá si nosotros no aceptamos esa realidad y le demostramos que, con su gran plasticidad, puede desafiar y superar sus expectativas y las de los demás.

Que facer se pensas que os nenos molestan


Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo
http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/

Se nos está olvidando qué es un niño, en qué consiste la infancia. En este mundo tan hedonista esperamos de los niños que se comporten, constantemente, como auténticos modelos de la buena educación desde edades tempranas. Se nos olvida que son niños que tienen que aprenderlo todo y que ese aprendizaje conlleva muchas horas, muchos días y muchos años. Así que tengamos paciencia.

Una sociedad que quiere niños que se comporten como adultos, niega el valor de la infancia.

Los niños gritan, los niños corren, los niños no se sientan, se tiran por el suelo, los niños atropellan, los niños se impacientan, los niños lloran, los niños tienen rabietas, los niños tienen miedo, los niños muerden, los niños se descontrolan, los niños se ensucian cuando comen, hablan con la boca llena, los niños miran, los niños señalan con el dedo, y vuelven a gritar, a correr, a no sentarse…
Pero los niños no molestan, pero hay cinco cosas que puedes recordar cuando creas que sí lo hacen:

1.- Los niños no molestan, molestan algunas cosas que hacen, pero sobre todo molesta que tú te pongas a “azuzarte” mentalmente diciendo: “no se callan, no se están quietos, qué cafres, etc, etc.” La naturaleza es sabia, y por eso los niños tienen padres, madres, abuelos, maestros, familia, vecinos, etc. porque esta tarea de educar, aunque es responsabilidad de padres y madres, precisa de la colaboración del resto de “la tribu”. Una buena manera de colaborar es mostrarse pacientes, entender el comportamiento de los niños, en vez de empezar a hacer invocaciones a Herodes. En este blog hemos repetido muchas veces que niños y adolescentes aún no están “terminados de construir” y, por lo tanto, las equivocaciones están implícitas en su proceso de aprendizaje.
2.- Educar es enseñar activamente a nuestros hijos modelos correctos de comportamiento. Por eso padres y madres no deben de escudarse en lo de “son niños” cuando el comportamiento de sus hijos pueda ser molesto para otras personas, sino hacer énfasis en que les pedimos a los hijos que dejen de hacer determinadas conductas, aunque sean de niños, para no molestar a otras personas. Y persistir. Y si tú ves que un niño hace esfuerzos por controlarse para parecer menos molesto, reconóceselo. Hazle saber que eso que ha hecho está muy bien, todos aprendemos con elogios. Y si hay que reñir, que lo riñan sus padres, que te recuerdo que educar a los hijos de los demás es tarea sencilla.
3.- No olvides que los niños pueden hacer algo que a ti te moleste, pero también son divertidos, imaginativos, cariñosos, empáticos, sorprendentes, creativos, artistas, comprensivos, leales, curiosos, inocentes. Los niños tienen muchos valores, y no sólo el de la obediencia ciega. Conozco muchos adultos que molestan más que un niño, y nadie dice que es por culpa de su padre o de su madre. Sin embargo en cuanto un niño saca los pies del tiesto, ponemos a escurrir a padres o madres negándoles capacidad educadora alguna.
4.- A mí me encantan los niños, me encanta estar entre ellos, y siempre hay uno que se acerca y me pellizca sibilinamente, pero si pongo cara de que me ha dolido, hay doce que me llenan la cara de besos con sus correspondientes babas. Y al que me pellizca le doy ración doble de abrazos. Por eso nunca me molestan los niños porque cualquiera de ellos necesita lo que tú y yo necesitamos: elogios y abrazos; confianza y abrazos; consideración y abrazos.
5.- Los niños no son molestos, sencillamente están vivos y hacen ruido. Se ensucian, gritan, te sonríen. Los niños necesitan que los adultos los entendamos, los eduquemos y sobre todo los protejamos. Proteger a los niños, proteger la infancia. Cómo nos puede molestar el mejor tesoro que tiene una sociedad.

Un colchón para cada idade


Autoría: Sara Tarrés
Republicado con autorización de https://www.mamapsicologainfantil.com

Dormir es la conducta que más realizamos a lo largo de nuestra vida por eso es tan importante dedicar atención al colchón en el que descansaremos todas las noches. No solo el nuestro, si no también el de nuestros hijos, porque de que duerman bien, y en el colchón adecuado, dependerá su crecimiento, rendimiento y buen humor.  Justamente por estos motivos hoy dedicamos este post a conocer el mejor colchón para cada edad.

De un buen colchón depende una buena salud física y mental

Porque de nuestro buen descanso depende no solo sentirnos bien al despertar, también nuestra salud física y mental. Dormir bien durante toda la noche, y durante todas las horas que se recomiendan por edad, favorece los procesos fisiológicos imprescindibles para nuestra supervivencia, como la regeneración celular y el crecimiento o la correcta conexión neuronal y la fijación de los aprendizajes en la memoria.  Sin pasar por alto lo importante que es dormir sobre un colchón adecuado para evitar malformaciones de columna.
Ya con estos primeros motivos deberías tener suficiente para no tomar a la ligera el hecho de escoger bien  el primer colchón para tus hijos, ya que los niños pequeños deben dormir muchas más horas (como muy bien sabrás) que los adultos.
El colchón debería ser  una de las inversiones más importantes a realizar cuando amueblamos la habitación de nuestros hijos (y la propia). Tener una habitación bonita pero en la que no descansan bien no es para nada recomendable por los motivos que hemos citado anteriormente y que te recuerdo a continuación: insomnio, irritabilidad, dolores musculares, malformación de la columna, mayor vulnerabilidad ante el estrés, problemas de atención y de memoria, …
Por tanto, es necesario invertir algún tiempo y dinero en encontrar el mejor colchón para nuestros hijos. Para ayudarte en esta ardua tarea vamos a ver una serie de factores a tener en cuenta.

Un colchón para cada edad

Bien sabrás que los niños crecen rápido, y que durante los primeros años tendrás que pasar a tu bebé del pequeño moisés a la cuna y de ésta última a una cama. Pero la cosa no queda aquí porque al llegar a la adolescencia tu hijo tendrá nuevo cuerpo que requerirá de un nuevo colchón. Sea como sea, recuerda que es necesario que el colchón que escojas debe adaptarse a la edad y peso de tu hijo.

De 0 a 2 años

En esta etapa los niños pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo por lo que la elección de un buen colchón es vital.
Se recomienda elegir un colchón:
  • firme pero adaptable,
  • con materiales muy higiénicos, 100% libre de tóxicos e hipoalergénico,
  • que pueda desenfundarse para poder limpiarlo con mayor facilidad.
  • Y por supuesto, escoge uno que sea 100% transpirable y antiasfixia.

De 2 a 9 años

Los peques ya duermen algo menos pero aún necesitan dormir entre 9 y 12 horas.
El colchón que deberíamos buscar es uno que permita una buena adaptación de su cuerpo y que le permita moverse con libertad sin que lo note mientras duerme.
Otra característica con la que debería contar es que tenga una buena transpiración porque los niños sudan mucho, suelen haber escapes nocturnos, se enferman y vomitan, … por lo que es importante tener en cuenta este punto para poder mantenerlo en unas adecuadas condiciones de higiene.

De 9 años adelante

Llega la preadolescencia y poco después la tan “temida” adolescencia con todos sus cambios físicos y emocionales.
Los chicos y chicas a esta edad siguen necesitando dormir sus buenas 8-9 horas, en algunos casos hasta 10.
El mejor para adolescentes  será aquel colchón que mejor se adapte a las características físicas de tu hijo, el cual habrá ganado peso  y talla en los últimos años y no dejará de hacerlo hasta los 20-21 aproximadamente.
Necesitará un colchón firme y cómodo que permita ajustarse a sus nuevas características físicas y necesidades de descanso.

A modo de conclusión

Recuerda que todos los colchones aptos para niños, adolescente y mayores un buen colchón tiene una vida de diez años. Antes de comprar ese colchón para tu hijo o hija bien recuerda tener en cuenta todas sus necesidades y no olvidar los factores de los que te he hablado en este post y que seguidamente te recuerdo:

  • sudoraciones,
  • velocidad de crecimiento,
  • peso,
  • altura,
  • escapes nocturnos, etc.

Como axudar aos nenos a desarrollar a identidade?

Autoría: María Eugenia Daney
Republicado con autorización de https://www.educapeques.com

Antes de comenzar a desarrollar este artículo debemos definir el concepto de identidad:

La identidad es un conjunto de características y rasgos que hacen que cada persona sea única e irrepetible. Ésta antecede a la personalidad. Entonces, un desarrollo adecuado de la identidad en los niños, generará una personalidad fortalecida, independiente y definida en ellos.

No obstante, la personalidad y la identidad no son invariantes. Por el contrario, la identidad personal, podríamos decir, se forja y modifica desde que el niño es pequeño hasta que el adulto es anciano. Aunque es más probable que el niño modifique su identidad (hasta que ésta se asiente bien; pasada la adolescencia) más veces y en menos tiempo que el adulto, hay que comprender que la identidad y la personalidad son dos conceptos indisociables que acompañan a la persona durante toda su vida y, como tal, varían según las vivencias y experiencias de cada uno.
Sin embargo, hablar de la identidad puede ser sencillo pero ¿cómo hacemos para que nuestros hijos desarrollen su propia identidad?
¿cómo hacemos para que nuestros hijos desarrollen su propia identidad?
En las próximas líneas analizaremos algunas recomendaciones y consejos así como también evaluaremos qué tipo de ejercicios se adecuan a cada niño y cuáles de ellos podrían ser más eficientes. Claro está que cada niño podría responder de modo diferente. Por tanto, debemos explorar de manera personal cada ejercicio hasta hallar aquellos que mejor se ajusten con la identidad en formación del niño.

Construcción de la identidad en niños en desarrollo

Tal como hemos mencionado anteriormente, la identidad y posteriormente la personalidad son construcciones que el niño va formando desde su nacimiento hasta que es anciano y fallece.
Dicho esto, no es de extrañar que los niños y especialmente los adolescentes cambien y prueben diferentes comportamientos aprehendidos a fin de (luego) añadirlos a su propia identidad o bien descartarlos. Es por esta razón que los pre-adolescentes y los adolescentes cambian tanto de forma bastante abrupta: un día se visten de un modo y hablan de una determinada manera y al día siguiente pueden cambiar y sentir, pensar y actuar de un modo completamente diferente; algo que a los adultos nos desconcierta bastante.
Sin embargo, este proceso comienza en la infancia. Es por esta razón que durante la infancia muchos niños tienen una gran cantidad de amigos pero, con el paso de los años, si esa amistad perdura más allá de la infancia y adolescencia puede suceder que la amistad se termine, puesto que hay varios autores que afirman que la búsqueda de la identidad trasciende toda la vida pero la personalidad se estabiliza recién hacia los 18 – 24 años (y en algunos casos más tarde).
Hay que aclarar que una personalidad sólida quiere decir: autoestima afianzada, confianza en sus propias decisiones, empatía, capacidad de resiliencia del niño, afecto por parte de sus padres, familiares y docentes (pero no consentimiento extremo), capacidad de superación para vencer la adversidad, iniciativa propia, independencia, entre otros conceptos que desarrollaremos más adelante.
Las pautas que mencionaremos a continuación servirán a padres y docentes para fomentar el desarrollo de una identidad saludable en los niños que, en consecuencia, favorecerá en la búsqueda y formación de su propia personalidad.
Importancia de los padres para desarrollar la identidad de los niños
Del modo en que eduquemos (y el trato que tengamos hacia nuestros hijos) resultará el desarrollo de su identidad ¿Cómo sabemos si somos padres que fomenten el desarrollo correcto de la identidad de los niños? Veamos algunos ejes centrales:

  • Brindarle confianza para mantener una charla abierta sin prejuicios. Fomentar esto no solo le ayudará a tener un ejemplo claro y poder resolver conflictos de una manera acertada. Si no sabes de qué modo enfrentar ciertos temas con tus hijos, no tengas miedo; nos ha pasado al 99% de los padres pero sí pide ayuda a algún familiar o bien a un profesional que pueda guiarte.
  • Ser un ejemplo. Los niños nos observan todo el tiempo y somos (aunque no nos demos cuenta) sus ejemplos en todo. Si ellos ven que resolvemos una situación conflictiva con gritos, es probable que aprendan e incorporen que esa es la única manera de poder resolver una situación conflictiva.
  • Estar presentes y al tanto de lo que le ocurre al niño; sea en la escuela, en su entorno de amistades, etc. Dentro de este aspecto podemos destacar el compromiso de los padres por conocer un poco más de cerca a las amistades de nuestros hijos y, en consecuencia, a sus familias.
  • Saber como piensan: No se trata solo de hallarse cerca de los niños de modo físico; debemos interesarnos por saber cómo piensan y qué es lo que les ocurre.
  • Ofrécele un hogar estable: Esfuérzate por tener un hogar emocionalmente estable para el niño.
  • Ser participativo en el hogar y las actividades del niño; imponer reglas, límites, afecto y contención. En otras palabras, dialogar periódicamente con ellos sin restricción de temas.
Consejos para ayudar a los niños a desarrollar la identidad

  • Fortalece la autoestima del niño. Sin duda, una sana autoestima con capacidad de resiliencia ayudará a que su personalidad no se forje sobre la imposibilidad, sino más bien sobre aquello que puede hacer y, si no lo logra, poder intentarlo siempre hasta que alcance su objetivo o meta.
  • Desarrolla el autoconcepto. Una identidad definida y saludable está íntimamente emparentada con la definición de autoconcepto, es decir, el concepto que el propio niño tiene de sí mismo. Es indispensable que el niño no interiorice aquellos comentarios negativos que puede haber oído (y que casi siempre juegan en contra del desarrollo de una personalidad positiva y saludable). Para ello, debemos trabajar en la adecuada imagen de sí mismo. Es decir, debemos evaluar el tipo de autoimagen que el niño tiene para poder ajustar aquello que él crea: si el niño tiene un autoconcepto de superioridad no es positivo pero tampoco lo es si tiene un autoconcepto de inferioridad. Regular esto poco a poco, facilitará la formación de un adecuado autoconcepto y, en consecuencia sentará las bases para la construcción de una identidad positiva y saludable.
  • Observa, estudia y facilita que el niño tenga como imágenes sociales personas que le ayuden en su desarrollo de la identidad. Con esto no solamente nos referimos a personas cercanas a él; que deben tener como base las relaciones saludables, el afecto y el buen trato, sino también a los modelos sociales que estos niños persigan. Si influimos positivamente sobre los modelos sociales en los que se están fijando y que toman como ídolos, podemos guiar el sendero del desarrollo de una personalidad firme. Por ejemplo; estimula que los niños busquen más allá de las apariencias; que persigan ideales de personas nobles o que se han esforzado para llegar a ser quienes son (puedes intentar buscando un jugador de fútbol, basket u otro deporte, un artista, cantante, científico, etc).
  • Fomenta el desarrollo de su autonomía. Permite que el niño haga aquellas cosas que, según su edad, ya pueden hacer. Los padres solemos muchas veces (inconscientemente) sobreproteger a nuestros hijos: permite que juegue y se caiga (tú estarás ahí para mirarlo). No queremos que este punto sea malinterpretado pero es preciso que cada niño aprenda con experiencias propias: si no les permitimos esto de niños, de adultos la vida misma les obligará a superar distintas pruebas y será mucho peor.
  • Ten en cuenta el propio deseo del niño. Pregúntale ¿es esto lo que quieres? ¿es esto lo que te gusta? Permite que el niño cambie de parecer y que te brinde su punto de vista de las situaciones que lo involucran así como también que escoja aquellas cosas que son directamente para él (especialmente color de ropa o cosas que ellos sí pueden decidir).
  • Permite que hablen y se expresen con libertad. Muchas veces los padres limitamos los comentarios o temas de los niños porque somos nosotros mismos los que (por alguna razón) nos sentimos limitados internamente. Los niños son más libres en cuanto a los temas que escogen (y desde luego inocentes). Permitir esto ayudará a que ellos procesen y elaboren cada tema con naturalidad. Poco a poco comprenderán que hay temas que es mejor no hablarlos en público o no hablarlos con determinadas personas pero deja que en el hogar ellos expresen lo que sienten aunque desde ya el adulto será quien los oriente con las respuestas.
Ejercicios para desarrollar la identidad en los niños

¡Contemos una historia!
Contar un cuento o una historia a los niños (aunque con algunas modificaciones) puede ser una buena forma de estimular su identidad.
Relata un cuento (de preferencia que el niño ya conozca el final) pero, en algún acontecimiento trascendental del mismo, detente y pregúntale al niño ¿cómo habrías terminado tú la historia?
Permite que él cuente del modo que quiera y cómo quiera (sea o no real su relato) de qué forma lo hubiera resuelto. A menudo este ejercicio puede ser difícil en el principio pero luego se consiguen resultados realmente sorprendentes. Recuerda que el desarrollo de la identidad tiene mucha relación con la resolución de conflictos, la creatividad y la superación de pruebas.
Jugando con rostros
Para realizar este ejercicio será necesario dibujar el contorno de una cara pero sin dibujar la boca.
Puedes utilizar cualquier imagen o bien dibujar tú misma un rostro. La consigna del juego es entregar un rostro dibujado a cada niño y pedirle que exprese en este rostro cómo se siente el niño ese día: triste, enojado, furioso, contento, feliz, etc. El reconocimiento de los propios sentimientos ayudará con el autoconcepto del niño.
Hablemos de nuestro juguete favorito
Para hacer este ejercicio se necesario que dicho juguete esté presente a la hora de realizar dicha actividad. Hablar del juguete o juego favorito del niño implica conocerle mucho más y, en consecuencia, que él mismo se conozca.
Generalmente los juguetes están asociados no solo con la confección o textura de los mismos sino con recuerdos (quien les ha regalado ese juguete) y las razones de por qué les encanta jugar con el mismo. Por otra parte, el juguete recibe una gran cuota de afecto por parte del niño, lo que dice mucho de su propia identidad en formación.
Presentamos a nuestra familia
En esta actividad necesitaremos que los niños lleven a la escuela una fotografía de la familia. Si se realiza en el hogar, entonces podremos buscar una foto familiar donde estén todos los integrantes. El ejercicio consiste en contar alguna anécdota sobre la familia: el momento en que fue tomada esa fotografía, algo que a la familia le guste hacer entre todos, un día que haya sido realmente feliz para el niño y compartido en familia, etc. Luego le pediremos al niño que dibuje algo lindo que suceda en su familia: puede ser un dibujo de la fotografía o bien algo actualizado sobre la familia.

Todo niño construye su identidad partiendo de la base del lugar que ocupa en el seno familiar.

Por lo tanto, la finalidad del juego tiene dos partes:

  • Saber algo más de su propia familia (para conocer y auto-conocer su identidad)
  • Ver qué lugar ocupa dentro de esa familia pero esto debemos verlo en relación no con la realidad sino con la percepción del niño a través del dibujo.

Beneficios de saltar á comba

Autoría: Sara Tarrés
Republicado con autorización de https://www.mamapsicologainfantil.com

Saltar a la comba es ese clásico juego a los que tod@s habremos jugado alguna vez en el patio del colegio. Una sana costumbre que, lamentablemente, parece estar desapareciendo de parques y escuelas. Si tu, como yo, eres partidari@ de que niños y niñas se muevan más, hagan deporte mientras juegan y que el fútbol deje de dominar durante los recreos escolares, este post te interesa, porque hoy hablo de recuperar este tradicional juego: saltar a la comba. Pero no me quiero quedar solo ahí. Hoy hablo de los beneficios de saltar a la comba para tus hijos pero también para ti. Sí, has leído bien, si quieres ponerte en forma no hay nada como saltar a la comba durante unos minutos al día.

Saltar a la comba ¿un juego en extinción?

Saltar a la comba es un juego popular en el que pueden participar un gran número de niños y niñas, lo recuerdo bien de cuando yo era una de ellas. Consiste en algo tan simple como en hacer girar una cuerda mientras se cantan canciones más o menos tradicionales. No conocemos bien el origen de este juego pero se cree que los egipcios ya saltaban a la comba como juego y que las tropas romanas lo utilizaban como parte del entreanamiento de sus soldados. Sea como sea, parece que se trata de un juego que lleva entre nosotros centenares de años, por no decir milenios. Un juego que parece estar en extinción ¿Por qué?
Cuando era pequeña recuerdo que durante el recreo pero también después de salir del cole los niños jugábamos a una gran variedad de juegos. Corríamos, saltábamos, imaginábamos, nos inventábmos canciones y nos reíamos de mil cosas jugando a una variedad de juegos que, lamentablemente, hoy se está perdiendo.
Los niños cada vez juegan menos. Sobre todo en las grandes ciudades. Y es que, por mil motivos, los niños han dejado de lado juegos como el de las canicas, saltar a las gomas elásticas y, por supuesto, han dejado también de saltar a la comba. Eso sí, hay un juego que domina todo el espacio: el fútbol. Un juego que deja de lado a muchos niños y niñas y, lo que es peor, impide que quienes no quieren, o no les dejan, jugar puedan moverse con total libertad por el patio del cole pero también por los parques.
No, no estoy en contra del fútbol, ni mucho menos. Estoy a favor de que todos los niños y niñas tengan las mismas posibilidades de divertirse y jugar durante su tiempo de ocio, y que puedan hacerlo como se les antoje siempre y cuando no pongan en riesgo la integridad física de los demás. El patio es de tod@s, el parque es de tod@s. Juguemos más y con más cosas.
¿Recuerdas cómo te divertías saltando a la comba cuando eras niñ@? ¿Vas a dejar que tus hijos disfruten de esta actividad porque supuestamente ya no está de moda? Un poco absurdo ¿no?
A parte de la diversión que nos proporcionaba saltar a la comba, ya fuese en grupo o de forma individual, saltar a la comba nos proporcionaba toda otra serie de beneficios de los que te quiero hablar a continuación.

10 beneficios de saltar a la comba

Sabemos bien que saltar a la comba es un excelente ejercicio cardiovascular que nos ayuda a mantenernos en forma. Su práctica, individual o colectiva, nos aporta diferentes beneficios, tanto a nuestros hijos como a nostr@s mism@s, si lo incorporamos en nuestras rutinas deportivas diarias.De entre todos los beneficios he querido destacar estos 10 tanto para tí como para tus hijos.
  1. Ejercita todo el cuerpo, en especial piernas y glúteos, pero también abdomen, brazos y espalda. Es decir, se trata de una actividad física muy completa que ayuda a pequeños y mayores a mantenerse en forma.
  2. Mejora la psicomotricidad gruesa.
  3. Favorece la coordinación de brazos y piernas.
  4. Aumenta nuestra flexibilidad y resistencia.
  5. Mejora nuestros reflejos.
  6. Libera adrenalina por lo que es un buen juego para canalizar la energía desbordante de los niños.
  7. Reduce el estrés y proporciona bienestar gracias a la liberación de endorfinas, las coloquialmente llamadas hormonas de la felicidad.
  8. Mejora la actividad cerebral, ya que se trata de una actividad que involucra los dos hemisferios en la que se ven involucradas diferentes habilidades como las visoespaciales y propioceptivas.
  9. Aumenta la capacidad pulmonar y quema un montón de calorías.
  10. Y por último, pero lo más importante, es una fuente de diversión de la que no deberíamos prescindir,
Si estos 10 beneficios te han picado la curiosidad no te quedes quiet@ y atrévete a probar. Adquiere ya tu comba y empieza a saltar. Hay diferentes modos de hacerlo, empieza a practicar para adquirir la técnica y enséñale a tus hijos otros modos de divertirse.

Cando a obediencia fai sufrir: os nenos sumisos


Republicado con autorización del autor: Carlos Pajuelo
http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/

Hay muchos educadores, padres y profesorado, que consideran que son niños obedientes aquellos que siguen, sin rechistar, las instrucciones que se les dan, y añadimos que si son obedientes son, tambien, niños muy bien educados. Es verdad que hay niños que no dan la “lata” a los demás, niños de fácil y agradable convivencia. Pero ¿no crees que, para educar a nuestros hijos e hijas en la obediencia, hay que tener cuidado porque podemos educarlos en la sumisión? Sumisión a lo que padres y/o profesorado les propongamos, “por su bien”, corriendo el riesgo de hacerlos seguidistas, conformistas, adictos al reconocimiento exterior y ciegos al propio reconocimiento.

Educa a tus hijos para que sean obedientes, no sumisos.

Los niños no nacen obedientes ni desobedientes, no nacen sumisos ni críticos. Nosotros los adultos, interaccionando con ellos durante la infancia y adolescencia, somos los que les vamos a indicar el camino, el camino de la obediencia, o lo que es lo mismo el camino del pensamiento crítico, o el camino de la sumisión.
Un niño obediente es un niño que es capaz de acatar lo que le pide otra persona, porque esa persona, por la manera de interactuar con el niño, goza de un reconocimiento de autoridad. Un niño obediente es un niño con espíritu crítico. Un niño que no cuestiona a las personas a las que obedece porque le han mostrado su disponibilidad, su cariño.
Un niño sumiso es un niño que se somete al dominio de otra persona. Se somete porque esa persona ha enseñado al niño a tener miedo, a tenerle miedo, o le ha creado al niño un sentido de obligación, la obligación de que hagas lo que se te diga sin rechistar. El temor a ser ninguneado, humillado, no querido, si no se comporta como el adulto quiere, es lo que los lleva a obedecer.
Antes de que aparezca la obediencia o la sumisión, aparece un adulto que se relaciona con el niño, un adulto que va a influir en el niño, ya sea un padre, una madre, un maestro o maestra, un adulto que enseña algo más importante que obedecer o no obedecer, enseña que es una persona confiable, una figura “revestida” de autoridad que cuida, protege, ama al niño y desde ese cuidado, protección y amor el niño va construyendo y aceptando al adulto como referente.
Si el referente, insisto, está construido en base a relaciones de cuidado, protección y amor, es muy probable que surja la obediencia. Y con este aprendizaje de obediencia aparecerá también la autoestima, la capacidad de sentir el valor propio, el espíritu crítico, la autoaceptación.
Sin embargo, si el referente está construido en base al miedo, a la humillación, a la obligación, al temor a perder el cariño del adulto, entonces aparecerá la sumisión y de su mano un miedo enfermizo a perder el cariño de sus padres o profesores. A sentir que uno no vale nada, a no ser capaz de reconocer el propio valor, a estar pendiente de manera ansiosa del reconocimiento ajeno.
Así que no lo olvidemos, la mejor manera de educar hijos y o alumnos obedientes es que nosotros, los educadores, les mostremos que somos referentes, somos autoridad, pero la autoridad que surge de cuidarlos, de protegerlos, de amarlos.
Los niños se dan perfectamente cuenta de quién los ama y de quién no; y hay muchos adultos más pendientes de que los niños no molesten que de amarlos para enseñarles a que no molesten.
No quieras hijos sumisos, porque son los que más abusos, de todo tipo, pueden sufrir.
No quieras hijos sumisos,  porque lo que debes querer es que sean capaces, ellos mismos, de sentir lo que valen sin necesitar mendigar el reconocimiento.
No quieras hijos sumisos que no den guerra; quiere padres y madres que, amando, sean capaces de decirles a sus hijos, mientras los educan, con orgullo y seguridad: “porque soy tu padre”, “porque soy tu madre” o “Esto es lo que hay”.
Y no tengas prisa, tú a lo tuyo, a educar.