Contos para educar

Contos para fomentar os valores do deporte entre os nosos fillos e fillas. Estes contos están escritos por Clara Redondo (Un bicho raro), Chema Gómez de Lora (Shadowball), Esperanza Fabregat (Las saltacombas) e Raquel Míguez (Soy un niño). Editados por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos).

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Contos para educar en familia

Varios contos editados por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) e escritos por María Victoria Ramírez (Víctor, detective privado, La niña del otro lado del espejo, Un cuento dentro de otro cuento), Ana Belén Carmona (Celeste y sus juegos) e Carlos de la Cruz.
O que pretenden estes contos é establecer un diálogo entre pais/nais e fillos sobre educación sexual a partir dos seis anos.

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Contos para coeducar

Tres contos para falar cos nosos fillos e fillas sobre a igualdade de xénero e os estereotipos. Unha excusa para falar con eles sobre os seus soños, o que queren ser...
Os tres contos son:
Alicia y el viento de Raquel Míguez
Una sabana en el 5ºC de Clara Redondo
Agua y arena de Esperanza Fabregat
Contos editados por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos).

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Un delfín sae do sombreiro

Conto escrito por Clara Redondo Sastre e Mª Reyes Guijarro Ruiz sobre os dereitos dos nenos e nenas con algunha discapacidade. Conto editado por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos).

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A hora do cuco

Este conto escrito por Clara Redondo serve para que nós, como pais e nais, abordemos cos nosos fillos o doloroso tema da morte dun ser querido. Tenta crear un momento de comunicación cálido que fortaleza a parte afectiva dos nenos.
Este conto está editado por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos).

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Contos para fortalecer a autoestima

Tres contos para fortalecer a autoestima dos nosos fillos e fillas:
El viaje de Teresa de Raquel Míguez
El rugido de la camioneta de Clara Redondo
Ese lugar donde nacen los gritos de Esperanza Fabregat
Estes contos están editados por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), e son unha boa excusa para dialogar e falar cos nosos fillos.

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Máis contos para previr

De novo, catro contos para previr o consumo de drogas, a través da educación emocional. Neste caso os contos están escritos por Clara Redondo, Chema Gómez, Esperanza Fabregat e Victoriano Camas. De novo tamén, editados por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) e financiados polo Ministerio de Sanidad y Política Social.

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Contos para previr

Catro contos sobre educación emocional para previr os problemas coas drogas, escritos por Clara Redondo e Chema Gómez. Estes contos foron editados por CEAPA e financiados polo Ministerio de Sanidad y Consumo.

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Nin máis nin menos

Conto para explicar a discapacidade a nenos e nenas. Está escrito por Luz Martínez e ilustrado por Mauricio Maggiorini, baixo o patrocinio do Ministerio de Educación y Ciencia.

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50 consellos para que o teu fillo faga caso á primeira


Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com/
Autoría: Elena Roger Gamir (pedagoga)



Pues no, no voy a darte consejos de cómo hacer para que tu hijo obedezca a la primera. Para que se acueste o recoja su habitación cuando tú lo dices. Voy a decirte por qué en lugar de querer que obedezca a lo que tú dices, debes querer que tenga un pensamiento crítico ante la orden que le acabas de dar.
Todos hemos escuchado a padres y madres que comentan con una orgullosa mirada que sus hijos “no les dan problemas porque son muy obedientes”. Y otros que responden “¡qué suerte tienes! Mi hijo lo desafía todo, ¡ojalá obedeciera a la primera como el tuyo!” … Pues francamente, alguien debería decirles a estos padres que lo importante no es que obedezca a todo ni a la primera sino el proceso cognitivo que hace ya sea para obedecer o no..
¿De verdad quieres un hijo que cuando le dices que haga algo o le niegas algo no se cuestiona el por qué?
Si te paras a pensar, eso significa que cuando vaya creciendo hará lo que diga la mayoría, porque no tendrá recursos para enfrentarse a ella. Se acostumbrará a aceptar lo que le venga dado del exterior. Y lo peor, dependerá de tu criterio porque él no tendrá el suyo propio.

¿Por qué dejarles tanta libertad?

¿Por qué dejarles tanta libertad? ¡Si son solo niños y no saben lo que les convienes, ni siquiera lo que quieren! ¿Desde cuándo los niños deben tomar sus propias decisiones? ¿Para qué están entonces los padres? …Vale, vale… Tienes y no tienes razón…
Obedecer a toda costa, porque lo dices tú, sin darle argumentos que sean significativos para ellos es como beber un refresco para calmar la sed. Te la calma momentáneamente pero luego vuelve la sed con más fuerza.
Esa obediencia ciega es un espejismo si no desarrollas en él previamente una serie de habilidades cognitivas que le permitan a tu hijo tener el criterio suficiente para enfrentarse a nuevas tareas, aprendizajes, problemas o situaciones.
De acuerdo al contexto de cada situación, nuestros hijos emplean operaciones mentales con distintos niveles de complejidad. Si solo pretendemos que obedezcan, tendrán pocas posibilidades de “entrenar” estas operaciones mentales impidiendo aprovechar experiencias anteriores para nuevos aprendizajes.

Desarrollo cognitivo versus obediencia

Detrás de cada comportamiento observable existe un proceso de pensamiento, basado en una serie de habilidades cognitivas. Estas habilidades de pensamiento son las que debemos desarrollar en la mente de nuestros hijos, en lugar de buscar su obediencia.
Y aunque nos moleste reconocerlo, estas habilidades cognitivas se desarrollan precisamente cuando nuestros hijos “se niegan” a obedecernos. No siempre pero sí en muchas ocasiones.

En lugar de querer que obedezcan deberíamos querer que:

Deberíamos querer que, en lugar de obedecer, nuestros hijos incrementaran su capacidad de aprender y pensar. Para ello deberíamos tener en cuenta las siguientes funciones cognitivas, ya que ellas pueden ayudarnos no solo a desarrollarlas en nuestros hijos sino también en nosotros mismos para ser modelos de pensamiento crítico para ellos.

En lugar de querer que obedezcan deberíamos querer que:

1.       Consideren dos o más fuentes de información a la vez
2.       Generen posibilidades
3.       Anticipen consecuencias
4.       Tengan en cuenta la ecología de sus acciones
5.       Justifiquen métodos y procedimientos
6.       Apliquen conceptos y principios a nuevas situaciones
7.       Perciban y definan el problema
8.       Distingan entre información relevante y no relevante
9.       Distingan entre hechos y deducciones
10.     Saquen patrones
11.     Piensen hipotéticamente
12.     Tracen estrategias para verificar hipótesis
13.     Se comuniquen de forma descentralizada
14.     Den respuestas certeras y justificadas, sin ensayo-error
15.     Utilicen un vocabulario adecuado en la comunicación
16.     Tengan una conducta controlada…
En definitiva, que comparen, contrasten, categoricen, clasifiquen, justifiquen, critiquen, argumenten, combinen, integren, reordenen, sustituyan, conecten, infieran, predigan, asocien, diferencien, resuman, describan, parafraseen, listen, definan…
¡Todo menos que obedezcan ni a la primera ni a la segunda!

Tratar de convencerlo es tratar de “colonizarlo”, es faltarle al respeto y subestimar su inteligencia.
Tu trabajo como padre y madre es todo lo contrario: acompañarlo mientras aprende a hacer buen uso de su libertad, argumentándole las cosas, preguntándole y ayudándole a buscar respuestas a través de tu mediación.



Nenos inseguros: claves para aumentar a súa seguridade

Republicado con autorización de: http://www.educapeques.com/
Autoría: Katy Gutiérrez Herrera (psicóloga)



Niños inseguros: Marta y Clara entrenan para el equipo de natación. Ambas son muy buenas y han entrenado muy duro para la competición. El día ha llegado y Marta está muy nerviosa, tanto que ha perdido la concentración y seguridad en sí misma, empieza a imaginarse lo peor. Al final de la jornada, Clara obtiene una medalla que luce con orgullo. Marta se va sin nada y con una sensación interna de fracaso.
El siguiente ejemplo nos ilustra la gran importancia que tiene en los niños la seguridad en sí mismos.
Un niño seguro de sí mismo es aquel que se conoce bien y confía en sus propias emociones, en sus deseos, en sus habilidades y talentos.
No significa que no lo pase mal en momentos de tensión o que cometa menos errores que los demás, la seguridad en uno mismo implica conocer los propios límites y aun así seguir avanzando sin que los obstáculos o dificultades de la vida lo impidan.
No confundamos la seguridad en sí mismo con la arrogancia y la egolatría. Un niño seguro no se burla de los demás o intenta restregar a los demás sus éxitos; no se jacta de sus cualidades, ni las aprovecha para dominar a los demás.
Un niño seguro de sí mismo, es un niño con fortaleza interna, que va afrontando la vida con serenidad y equilibrio.

Un niño no nace siendo seguro, todo lo contrario, la seguridad en sí mismo se va cultivando desde los primeros años de vida y somos los padres o sus principales figuras de referencia quienes a través de lo que le decimos, de lo que pensamos de él y de cómo actuamos que vamos dejando una huella y vamos ofreciendo seguridad o, por el contrario, desconfianza e inseguridad.
Un niño es seguro, cuando ha recibido la seguridad de sus padres. Un niño aprende a confiar en el mundo, cuando ha recibido confianza en el hogar.
Ya que como padres somos un factor tan determinante en la construcción de la seguridad y la confianza, Paola Santagostino en su libro “Un niño seguro de sí mismo” nos revela algunas claves a tomar en cuenta.

 Niños inseguros: Factores clave para potenciar
 la seguridad en sí mismo en tu hijo:

Autoestima.

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos, por lo tanto la autoestima es la base de la seguridad de sí mismo del niño. La autoestima se construye inicialmente a partir de los juicios que se formulan sobre nosotros. Por ello, es tan importante recalcar las cualidades del niño y sus potencialidades ¡y decirlo en voz alta!

Cariño.

Es la capacidad de demostrar con nuestro cuerpo y nuestras emociones que son amados, valorados y aceptados en el hogar, por quienes son, no por lo que hacen o logran. Significa estar disponibles e interesarse genuinamente por su bienestar o que consigan lo que se propongan. Para que un niño se sienta querido en verdad tenemos que hablar su propio idioma y comprender cuáles son sus necesidades de afecto, no las nuestras.

Aprendiendo de los errores.

Los niños aprenden de sus éxitos, pero aprenden más de sus fracasos. A través de sus errores y frustraciones, los niños aprenden a integrar las equivocaciones como parte de la vida y parte de su aprendizaje, no como motivos para derrumbarse o infravalorarse. Los padres que quieren enseñar a sus hijos a tener seguridad en sí mismos, permiten que sus hijos comentan errores y están cercanos para prestar apoyo, cuando lo necesiten.

Fuera el perfeccionismo. 

Una valoración excesivamente severa de los errores del niño provoca también el miedo a equivocarse, ligado con frecuencia a un exceso de perfeccionismo, que resulta paralizante. Si el niño no toma iniciativas por miedo al fracaso, está limitando sus experiencias y por lo tanto, el desarrollo de su capacidad.

Descubriendo sus talentos naturales.

Todas las personas tenemos una serie de habilidades y dotes naturales que nos hacen ser únicos y especiales. Algunos talentos son muy evidentes, mientras que otros hay que escarbar mucho para encontrarlos o pulirlos, pero cuando son descubiertos y cultivados incrementa enormemente el sentimiento de capacidad y del valor en el niño.

Visión del mundo como un lugar seguro.

Para sentirse seguro el niño necesita tener una sensación de encontrarse en un ambiente que le ofrece oportunidades creativas y positivas, con obstáculos que pueda aprender a resolver y superar. Por ello, es importante que como padres trasmitamos una percepción tranquilizadora del mundo, de forma  que pueda relacionarse con su entorno con confianza y con curiosidad, evitando así que perciba el mundo sólo como un sitio  lleno de peligros y amenazas en potencia.

Niños inseguros: Superar los problemas específicos.

A veces los niños presentan problemas específicos como timidez, torpeza, obesidad, rechazo por su aspecto físico. Antes de criticar, aumentar o minimizar dicho problema, tendríamos que intentar explorar las motivaciones de fondo. El primer paso sería aceptar al niño tal como es, para que a su vez, él pueda aceptarse a sí mismo también.

Niños (y padres) reales, no ideales.

A veces esperamos demasiado de nuestros hijos o bien queremos que crezcan según nuestros modelos o que desarrollen alguna habilidad que nosotros consideramos muy recomendable. Pero nuestros hijos, no siempre responden con nuestros ideales. Por ello, debemos considerar al niño, incluso desde pequeño, como un individuo en sí mismo, con sus propias características y respetarlo.
Por último, también como padres perseguimos un ideal, que nunca terminaremos de alcanzar, pues nos equivocamos muchas veces, perdemos la paciencia, nos cansamos, es inevitable.

Reconocer que somos padres felizmente imperfectos es muy tranquilizador tanto para nosotros, como para nuestros hijos.

O principio educativo máis importante para educar ao teu fillo

Republicado con autorización de: http://www.solohijos.com/
Autoría: Elena Roger Gamir (pedagoga)

¿Educas a tu hijo para la flexibilidad o para que contenga datos?
Decía el escritor Alvin Toffler: “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Educar bajo antiguos modelos educativos tiene el riesgo de que nuestros hijos sepan muchas matemáticas pero sigan siendo analfabetos.
Y añadía para ser más explícito: “Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento».

Podemos influir en el curso de la inteligencia de nuestros hijos 

Es NECESARIO, y más en el siglo XXI, que los padres creamos en la posibilidad del cambio humano y en su capacidad de influir en el curso de la inteligencia. Esto es lo que Reuven Feuerstein llamaba la Modificabilidad Cognitiva Estructural, lo que permite centrar nuestra labor de padres en el cambio mismo, en la necesidad de desarrollar la capacidad de adaptación de nuestros hijos, de ayudarles a modificarse a sí mismos.