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autorización de: http://www.mamapsicologainfantil.com
Autoría: Sara Tarrés
Qué difícil es pedir perdón, darnos cuenta de que nos hemos
equivocado o de que algo que hemos hecho está mal. Saber pedir perdón es uno de
los aprendizajes más difíciles pero seguro que sabremos cómo enseñárselo a
nuestros hijos con un poco de paciencia y siguiendo algunas pautas o
recomendaciones.
Pedir disculpas, perdón, decir lo siento me he equivocado no
debería ser tan difícil pero la verdad es que la gran mayoría de las veces nos
resulta complicado admitir y reconocer un error.
Si a nosotros los adultos ya nos cuesta un mundo pedir
disculpas imaginaros a nuestros hijos pequeños sumidos en su pensamiento
egocéntrico. Les cuesta mucho más admitir que se han equivocado y no entienden
por qué deben pedir perdón. Por eso es tan importante empezar a enseñárselo
cuanto antes y sobre todo tener en mente que nosotros somos su principal
ejemplo.
Este aprendizaje, el de reconocer los propios errores y la
culpa, forma parte de la educación en valores, algo que se inculca tanto dentro
de nuestra familia como fuera de ella, pero sobre todo en nuestra familia. Y
precisamente porque es dentro de la familia donde se aprenden estos valores
fundamentales es por lo que es
responsabilidad nuestra, de los padres, enseñarles a nuestros hijos a pedir
perdón cuando se han equivocado o han tenido un comportamiento inadecuado.
Enseñar a un niño a pedir perdón es responsabilidad nuestra,
de los padres, ya que este aprendizaje es parte de su adecuado desarrollo
emocional y personal. Es preciso que un niño sepa reconocer que comete errores,
que algunas de las cosas que hace o dice lastiman a los demás, que tanto él
como el resto de personas podemos equivocarnos.
Como padres implicados en la formación de nuestros hijos,
que queremos siempre lo mejor para ellos podemos seguir diferentes pautas para
enseñarles desde bien pequeños a pedir disculpas:
- servirles ejemplo: pedirles perdón cuando nos hemos equivocado;
- ser perseverantes, no tirar la toalla: a pesar que no veamos ningún avance en su comportamiento por mucho que insistamos es preciso no rendirse y seguir insistiendo en la importancia de pedir perdón;
- enseñarles la conducta apropiada y a corregir sus errores.
Los niños que aprenden a pedir perdón son niños más maduros
y preparados para tener mejores relaciones personales y el mejor modo, no cabe
duda es empezar a enseñarles desde bien temprana edad. Los padres que sabemos
disculparnos cuando cometemos un error, que solemos decir lo siento me he
equivocado somos el mejor ejemplo para nuestros hijos, ya que observan en
nuestro modo de proceder que tras un comportamiento inadecuado reconocemos nuestros
errores y lo sentimos. De este modo les enseñamos la necesidad de perdonar y de
hacerse perdonar.